Táctica básica e indicaciones urgentes
El manejo programado de una herida quirúrgica aséptica presupone una intervención mínima. Una vez que el médico ha realizado la cura al día siguiente de la intervención quirúrgica, no se requiere ningún otro cambio de apósito aséptico si el proceso de regeneración transcurre sin desviaciones.
Sin embargo, existen situaciones que exigen una exploración inmediata de la herida. Las indicaciones para un cambio urgente de apósito incluyen:
- Desarrollo de hemorragia.
- Aparición de signos locales de reacción inflamatoria: síndrome doloroso intenso o impregnación de la gasa con sangre y exudado purulento.
- Aparición de síntomas inflamatorios generales, tales como hipertermia, taquicardia y aumento del nivel de leucocitos en sangre (leucocitosis).
Durante cada cura de heridas suturadas con puntos primarios o secundarios, el cirujano tiene la obligación de evaluar minuciosamente el estado de los tejidos. En primer lugar, se descartan signos locales de inflamación (edema, enrojecimiento cutáneo). Asimismo, se comprueba el estado de las propias suturas: si se ha producido o no el corte o incrustación de los hilos quirúrgicos.
Tratamiento de la herida y algoritmo de retirada de puntos
Las manipulaciones en una herida cicatrizada solo son posibles si no hay cambios inflamatorios y los bordes están bien fijos. La línea de sutura se trata con solución alcohólica de verde de metilo al 1% o con alcohol etílico. Encima se coloca una compresa de gasa aséptica, que se fija mediante un apósito adhesivo, venda tubular o venda estándar.
Técnica de retirada segura de puntos:
- La piel circundante a la herida se limpia previamente con una mezcla especial compuesta de alcohol alcanforado, éter dietílico y solución de amoníaco al 0,5%.
- La propia línea de sutura se trata con un antiséptico cutáneo.
- El cirujano sujeta el nudo con una pinza y lo levanta ligeramente, desplazando la piel hasta que asome por el trayecto de sutura un tramo de hilo de color blanco (esta parte se encontraba dentro de los tejidos y no se tiñó con el antiséptico).
- Con unas tijeras se corta precisamente este tramo sin teñir.
- El hilo se extrae por completo con la pinza.
Este estricto algoritmo tiene una justificación importante: excluye la tracción de la parte externa del hilo, potencialmente contaminada, a través de los tejidos estériles, previniendo así la infección del trayecto de sutura. Para finalizar, la cicatriz en formación se vuelve a tratar con una solución antiséptica y se cubre con un apósito aséptico.
Prevención de la maceración y cuidado de la piel
La piel que rodea la herida requiere una atención especial ante el riesgo de contacto con fluidos biológicos agresivos: contenido intestinal, jugo pancreático, bilis, orina o pus (lo que ocurre con frecuencia en fístulas, paraproctitis u osteomielitis). La patogenia de las complicaciones en este caso es predecible: la acción de la secreción provoca maceración, luego surge inflamación y se forman ulceraciones que se convierten en la puerta de entrada para una infección secundaria.
Para proteger la piel se emplean varias estrategias:
- Protección mecánica. Previene el contacto directo del líquido con la piel. Se utilizan obturadores, pelotas, prótesis intestinales y apósitos obturadores especiales.
- Inactivación de enzimas. La maceración suele estar provocada por enzimas agresivas (tripsina, quimotripsina, pepsina). Para neutralizarlas, los apósitos se humedecen con caldo de carne, leche acidófila o se utiliza carne picada, empleando también la irrigación a través de microirrigadores.
- Creación de una película de barrera. Se aplican pomadas sobre la piel (óxido de zinc, pasta Lassar), polvos (yeso calcinado, talco, tiza) o preparados formadores de película (pegamento BF-6, cerigel).
Si la piel ya ha sufrido maceración, para su tratamiento se emplean soluciones curtientes y secantes: solución de tanino al 5–10%, solución de permanganato de potasio al 3–5% o solución alcohólica de cloruro de metiltioninio (azul de metileno) al 1%. En caso de desarrollarse alteraciones cutáneas graves, se pasa al método abierto (sin apósito) de manejo de la herida.
Para recordar el algoritmo de retirada de puntos, recuerda la regla de la «bandera blanca»: tira del nudo hasta que asome bajo la piel el tramo blanco (limpio) del hilo; debes cortar precisamente este para no arrastrar «suciedad» hacia el canal.
Preguntas de clases y exámenes
¿En qué plazos se realiza la primera cura tras una cirugía aséptica?
La primera cura se realiza al día siguiente de la intervención quirúrgica.
¿Por qué es importante cortar únicamente la parte no teñida del hilo al retirar las suturas?
Esto evita traccionar la porción externa del hilo, contaminada por microbios, a través del espesor de los tejidos, reduciendo el riesgo de infección del trayecto de sutura.
¿Qué soluciones se utilizan para tratar la maceración de la piel ya establecida?
Se emplean solución de tanino al 5–10%, solución de permanganato de potasio al 3–5% o solución alcohólica de azul de metileno al 1%.
Qué más repasar sobre el tema
- Características de la colocación de suturas primarias y secundarias
- Signos de incrustación y corte de los hilos
- Mecanismo de acción de los preparados formadores de película (cerigel, pegamento BF-6)
- Técnica de colocación y uso de microirrigadores para la irrigación de heridas
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