Evaluación de la superficie afectada
Para elegir la táctica de tratamiento, es críticamente importante evaluar rápidamente la magnitud del trauma. Se utilizan tanto métodos orientativos como instrumentales precisos.
- Regla de los «nueves» (A. Wallace): El cuerpo se divide convencionalmente en zonas anatómicas cuya superficie es múltiplo del 9%. La cabeza y el cuello, así como cada extremidad superior, representan el 9% cada una. Las superficies anterior y posterior del tronco constituyen el 18% cada una. Cada extremidad inferior también se valora en un 18% (9% para el muslo y 9% para la pierna con el pie). Los genitales externos ocupan el 1%.
- Regla de la «palma» (I.I. Glúmov): La palma del paciente se toma como el 1% de la superficie de su cuerpo. Este método de cribado es ideal para evaluar focos limitados, lesiones dispersas o para calcular zonas de necrosis profunda en el contexto de quemaduras superficiales extensas.
- Método de medición directa: Se aplica una película transparente estéril sobre la herida y sus contornos se marcan con un rotulador. Luego, la película se transfiere a una cuadrícula (papel milimetrado) para el cálculo exacto de la superficie absoluta afectada.
- Tablas especiales: Se basan en los valores medios de la superficie de las áreas anatómicas. Por ejemplo, la superficie de la cara se toma como 500 $cm^2$ (3,1%), el tórax y el abdomen como 2990 $cm^2$ (18%), y la mano como 360 $cm^2$ (2,25%).
Clasificación según la profundidad
De la profundidad de la lesión depende directamente la capacidad de los tejidos para la regeneración espontánea y la necesidad de intervención quirúrgica.
- Grado I: Se manifiesta con hiperemia cutánea.
- Grado II: Se caracteriza por el desprendimiento de la epidermis y la formación de ampollas llenas de exudado seroso.
- Grado IIIa: Se produce la necrosis de las capas superficiales de la piel. La característica clave de este grado es la conservación de los folículos pilosos, las glándulas sudoríparas y sebáceas, que posteriormente sirven como fuentes de epitelización.
- Grado IIIb: Se produce la destrucción de todo el espesor de la dermis.
- Grado IV: Necrosis grave de la piel y de las estructuras profundas (tejido subcutáneo, músculos, huesos).
En la práctica, a menudo se observa una combinación de focos de lesión superficiales y profundos.
Táctica de tratamiento y terapia local
El tratamiento comienza con la higiene primaria de la herida. La piel sana alrededor de la quemadura se trata con alcohol, y la superficie misma se lava con tampones empapados en agua jabonosa tibia, solución de amoníaco al 0,25% o solución de ácido bórico al 3–4%.
Existen dos métodos principales para el manejo de la herida: el cerrado y el abierto. El método abierto se basa en la formación acelerada de una escara firme mediante secado (al aire, bajo radiación UV). Está indicado en traumatismos superficiales (grados II, IIIa), así como en quemaduras faciales y perineales. La herida se trata 3-4 veces al día con ungüentos con antibióticos (emulsión de cloranfenicol) o antisépticos (ungüento de nitrofural al 0,5%). Si se desarrolla supuración o se detectan quemaduras profundas, se cambia al método cerrado.
En quemaduras profundas (grados IIIb–IV) se forma una escara en los primeros 3-7 días. La necrosis húmeda es extremadamente peligrosa debido al riesgo de propagación de infección e intoxicación, por lo que la tarea principal es transformarla en una escara seca. Para el secado se utilizan la lámpara Sollux, la radiación UV y el tratamiento con solución de permanganato de potasio al 1–5%. A partir de los días 7-10 comienza el proceso de desprendimiento de la escara.
Etapa prehospitalaria y tratamiento quirúrgico
Durante la etapa de transporte (preferiblemente de no más de 1 hora), al paciente se le administran analgésicos, neurolépticos y antihistamínicos. Si la evacuación se prolonga, es necesario asegurar la administración intravenosa de soluciones sustitutivas de la sangre, oxigenoterapia, anestesia (protóxido de nitrógeno) y abundante consumo de líquidos alcalinos.
El único método eficaz para el tratamiento de quemaduras profundas es la autodermoplastia. Durante la cirugía, los tejidos muertos se extirpan (necrectomía) y el defecto se cubre con injertos de piel.
- Con mayor frecuencia se utiliza un injerto cutáneo de espesor parcial de 0,2–0,4 mm de grosor, tomado con un dermatomo de áreas sanas del cuerpo.
- También se emplean injertos de espesor total, la plástica con colgajo tubular de Filatov y colgajos con pedículo vascular.
- Se están implementando activamente tecnologías celulares: el uso de autofibroblastos cultivados para el cierre de heridas y la estimulación de la regeneración.
En resumen: respuestas a preguntas sobre el tema
¿Qué períodos de la enfermedad por quemaduras existen?
El curso de la enfermedad por quemaduras se divide en cuatro períodos consecutivos que reflejan su orientación patogénica. Estos incluyen el choque por quemaduras, la toxemia aguda por quemaduras, la septicotoxemia y el período de convalecencia.
- Choque por quemaduras: el primer período de la enfermedad por quemaduras.
- Toxemia aguda por quemaduras: el segundo período, que se desarrolla después del choque.
- Septicotoxemia: el tercer período del proceso patológico.
- Convalecencia: el período final, caracterizado por la normalización de las funciones de órganos y sistemas.
Para la regla de los «nueves» de Wallace es fácil recordar la distribución por partes del cuerpo: la cabeza y cada brazo corresponden a un «nueve» (9%) cada uno, cada pierna, el tórax-abdomen y la espalda corresponden a dos «nueves» (18%) cada uno, y el perineo es el 1% restante.
Preguntas de clases y exámenes
¿Cómo evaluar rápidamente el pronóstico de supervivencia de un paciente adulto al ingreso?
Se puede utilizar la regla orientativa del «cien» de Bokarius: sumar la edad del paciente en años y la superficie total de la quemadura en porcentaje. Si la suma obtenida es inferior a 60, el pronóstico es favorable; si es superior a 100, es desfavorable. Se considera más preciso el índice de Frank, que tiene en cuenta no solo la superficie, sino también la profundidad de la lesión.
¿En qué se diferencia fundamentalmente una quemadura de grado IIIa de una de grado IIIb?
En las quemaduras de grado IIIa se conservan los anejos cutáneos (glándulas sudoríparas y sebáceas, folículos pilosos), lo que permite que la herida epitelice por sí sola. En el grado IIIb se produce la destrucción de todo el espesor de la dermis, por lo que la curación espontánea es imposible y se requiere un transplante de piel.
¿Qué fármacos se administran en la sala de reanimación para la prevención de infecciones?
Para prevenir complicaciones infecciosas se utiliza inmunoterapia. A los pacientes se les transfunde plasma hiperinmune (antiestafilocócico, antipseudomónico), gammaglobulinas específicas y también inmunoglobulina humana normal.
Qué más repasar sobre el tema
- Fisiopatología del choque por quemaduras y protocolos de restauración hemodinámica en el hospital
- Características del método cerrado de tratamiento de heridas por quemaduras y normas para el cambio de apósitos
- Cálculo del índice de Frank: puntuación de la gravedad del traumatismo
- Tecnologías celulares en combustiología: queratinocitos y fibroblastos autólogos cultivados
- Indicaciones para el uso del colgajo pediculado migratorio de Filatov
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