Morfología y vías de infección
Las bolsas mucosas (bursae) son sacos de tejido conjuntivo limitados con una superficie interna lisa. Están revestidas de endotelio y, en condiciones normales, segregan una pequeña cantidad de líquido sinovial. Cuando se acumula pus en dicha cavidad, se desarrolla una bursitis purulenta aguda.
Los principales culpables del proceso purulento son los microbios piógenos (principalmente estafilococos y estreptococos). Con mucha menor frecuencia se encuentran agentes específicos: gonococos, bacilos tuberculosos y coliformes, y neumococos.
La infección penetra en la cavidad por varias vías:
- Linfógena. Las bacterias provienen de focos purulentos situados en las proximidades (erisipela, ántrax, furúnculo, flemón u osteomielitis).
- Hematógena. La inflamación se convierte en una complicación de infecciones sistémicas generales (gripe, amigdalitis, reumatismo).
- Por contacto y traumática. El traumatismo mecánico constante provoca una inflamación reactiva con liberación de exudado seroso o serosanguinolento. Si a esto se le suma la alteración de la integridad de la piel (microtraumatismos) y la piodermia local, se añade la infección y el proceso evoluciona rápidamente hacia uno purulento.
Cuadro clínico
Los síntomas de la bursitis purulenta se dividen en manifestaciones locales y generales. Las localizaciones más típicas de la patología son las bolsas de las articulaciones del codo, la rodilla y el hombro.
Los signos locales incluyen:
- Una prominencia de aspecto tumoral y de dimensiones considerables en la proyección de la bolsa afectada.
- Dolor agudo a la palpación.
- Edema marcado e hiperemia (enrojecimiento) de la piel sobre la tumefacción.
- Aumento de la temperatura local.
- Signo de fluctuación (sensación de líquido en movimiento), que se determina cuando hay una acumulación importante de exudado.
- La función de la extremidad se altera solo de manera leve.
Los síntomas generales son típicos del síndrome de intoxicación: el paciente presenta debilidad general, la temperatura corporal asciende a 38–38,5 °C y en el análisis clínico de sangre se registra leucocitosis.
Si el proceso purulento rebasa los límites de las paredes, puede extenderse a los tejidos blandos circundantes. Como resultado de la necrosis parcial de la bolsa, se produce la ruptura del pus, lo que conduce al desarrollo de flemones subcutáneos e intermusculares. En casos avanzados se forman fístulas de curación prolongada.
Diagnóstico y diagnóstico diferencial
El diagnóstico básico se establece sobre la base de los signos visuales clásicos de la inflamación purulenta aguda. Para confirmar el diagnóstico y precisar la táctica médica, es obligatorio realizar una punción de la cavidad de la bolsa.
Durante la punción, el cirujano aspira el contenido y envía el pus a un estudio bacteriológico. Esto es necesario para identificar agentes específicos (por ejemplo, el bacilo de la brucelosis o el gonococo) y seleccionar una terapia antibacteriana adecuada.
La tarea principal al establecer el diagnóstico es diferenciar la bursitis de la artritis. En la inflamación articular, los movimientos están severamente limitados debido al dolor en la propia cavidad articular. En la bursitis, el rango de movimiento en la articulación se conserva por completo, ya que el proceso inflamatorio está estrictamente localizado dentro de los límites de la bolsa mucosa y no afecta las superficies articulares.
Principios de tratamiento y prevención
En las etapas tempranas, así como en el curso prolongado del proceso agudo, se emplea un enfoque conservador. Se punciona la cavidad, se aspira por completo el pus y se introducen antibióticos en su interior (a menudo en combinación con solución de procaína). A menudo, esto conduce a la curación completa.
Si las punciones resultan infructuosas, se pasa a la intervención quirúrgica: se abre la bolsa, se elimina todo el pus y posteriormente se maneja la herida según las reglas de la cirugía de infecciones (drenaje regular, curaciones).
En la bursitis purulenta recidivante está indicada una medida radical: la extirpación. Es una operación en la cual la bolsa mucosa se extirpa por completo bajo anestesia local, sin abrir su luz. La técnica incluye una incisión lateral a la bolsa y la disección cuidadosa de la formación. Al finalizar, la herida se deja abierta o se sutura herméticamente tras la administración local de antibióticos.
También existen métodos de obliteración química: se abre la cavidad, se extirpa parcialmente y se trata con sustancias químicas (solución de fenol al 5%, solución alcohólica de yodo) para acelerar su obliteración.
Para la prevención de las formas purulentas es críticamente importante tratar a tiempo y de manera activa la bursitis serosa aguda. La base de dicho tratamiento es la inmovilización obligatoria: la extremidad superior se fija con un vendaje de cabestrillo y en la inferior se aplica una férula de yeso o aparato de yeso rígido.
Cómo distinguirla fácilmente de la artritis: «¡La bolsa no es una articulación, no impide el movimiento!», En la bursitis, la articulación conserva su movilidad, ya que el pus se acumula únicamente en el saco aislado situado por encima de ella.
Preguntas de clases y exámenes
¿Por qué es peligrosa una bursitis purulenta descuidada?
Si el proceso no se trata, puede producirse una necrosis parcial de las paredes de la bolsa. El pus irrumpe en los tejidos circundantes, provocando flemones subcutáneos o intermusculares, y posteriormente se forman fístulas.
¿Cómo se trata la bursitis purulenta recidivante?
Ante recidivas frecuentes de la inflamación purulenta, el método quirúrgico más racional se considera la extirpación completa de la bolsa mucosa.
¿Para qué sirve la punción de la bolsa?
La punción cumple funciones terapéuticas (aspiración de pus, administración de antibióticos) y diagnósticas (toma de muestras de pus para estudio bacteriológico y detección de microbios específicos).
Qué más repasar sobre el tema
- Características de las bursitis específicas (gonocócica, tuberculosa, brucelósica).
- Técnica de realización de la punción de las bolsas sinoviales del codo y de la rodilla.
- Mecanismo de desarrollo de la inflamación reactiva ante traumatismos mecánicos constantes.
- Metodología de la obliteración química de la cavidad: indicaciones y fármacos empleados.
- Reglas de manejo de la herida postoperatoria tras la apertura de un foco purulento agudo.
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