Reacciones sistémicas y agotamiento tardío
Las lesiones térmicas graves conducen inevitablemente a alteraciones sistémicas. Se producen fallos graves en los órganos de excreción y desintoxicación: en el hígado se desencadenan procesos destructivos, mientras que por parte de los riñones se observa poliuria con excreción de proteínas, eritrocitos y leucocitos.
Dos o tres meses después del incidente, el paciente puede desarrollar agotamiento por quemaduras, el cual se caracteriza por una arreactividad completa del organismo. En este periodo, la cicatrización se detiene: las heridas se cubren de granulaciones pálidas y la epitelización cesa por completo. En los focos de lesión comienza a proliferar activamente la flora patógena, incluyendo *Proteus*, anaerobios putrefactos y *Pseudomonas aeruginosa*. El aparato locomotor también sufre, desarrollándose atrofia muscular y rigidez articular. La principal causa de muerte en esta etapa es la sepsis.
El periodo de reconvalecencia (recuperación) dura de tres a cinco meses. Se considera completado únicamente tras el cierre total de las heridas, la normalización de la masa corporal y de la temperatura, así como la corrección de la hipoproteinemia y la anemia. Sin embargo, incluso años después, los pacientes pueden conservar secuelas a largo plazo por parte de los órganos internos, lo que requiere un control dispensario prolongado.
Especificidad de las lesiones de cara y cuello
Las lesiones de cabeza y cuello se distinguen por su especial gravedad, incluso en el caso de traumatismos aislados. Esto se debe a la rica inervación y vascularización de la zona, así como al grave estado psicológico del paciente debido a la desfiguración estética. Debido a la compleja topografía y al grosor desigual de la piel, el agente térmico deja heridas en «mosaico»: en áreas vecinas pueden coexistir focos tanto superficiales como profundos. Al mismo tiempo, la profundidad de penetración en la cara siempre es mayor que en otras partes del cuerpo ante una exposición similar.
Las partes salientes son las más vulnerables: nariz, labios, arcos superciliares, pómulos y pabellones auriculares.
- Pabellones auriculares y nariz: La piel aquí es delgada y el tejido adiposo subcutáneo en la región del dorso de la nariz prácticamente está ausente. La lesión de los cartílagos suele conducir al desarrollo de condritis purulenta con posterior necrosis tisular, fluctuación y deformidades persistentes.
- Labios y mejillas: El borde vermilion de los labios carece de glándulas sudoríparas y folículos pilosos. Durante el trauma, con frecuencia se necrosa y se evierte hacia afuera (signo de «boca de pescado»), lo que conduce a microstomia y problemas para la alimentación. En las mejillas, la necrosis puede alcanzar la fascia parotídea con exposición de la glandula parotidea.
- Ojos y frente: Los párpados sufren con menor frecuencia debido al cierre palpebral reflejo, pero su edema siempre es considerable (disminuye recién hacia el 5.º o 6.º día). La cicatrización provoca ectropión y queratitits por el traumatismo de la córnea debido a las pestañas. En las lesiones profundas de la frente es posible la necrosis ósea, el desarrollo de frontitis e incluso la propagación de la inflamación hacia la duramadre (dura mater).
- Cuello: El peligro radica en la disposición superficial del músculo platysma. Su cicatrización provoca la fusión de la barbilla con el tórax, la imposibilidad de cerrar la boca y siorrea constante.
Lesión de las vías respiratorias
La exposición a gases incandescentes y productos de la combustión causa hiperemia y edema de las membranas mucosas de la boca, la tráquea y los bronquios. Clínicamente, esto se manifiesta por vellos nasales quemados, disfonía (alteración de la voz), tos con hollín y signos de insuficiencia respiratoria. Las lesiones profundas de la mucosa ocurren raramente, por lo general en incendios en espacios cerrados o cuando la víctima se encuentra inconsciente.
Importante: Ante la quemadura de la tráquea y los bronquios por productos de la combustión, la realización de una traqueostomía está contraindicada, ya que esto agrava el estado del paciente. El tratamiento incluye broncodilatadores, corticoesteroides, inhalaciones de oxígeno y lavado local con antisépticos.
Primeros auxilios y transporte
La tarea clave en el lugar del incidente es detener la acción de la temperatura y enfriar los tejidos. Si la ropa está ardiendo, no se debe permitir que la víctima permanezca de pie (las llamas irán hacia la cara) ni permitirle correr. Debe ser colocada de lado y apagar el fuego.
El enfriamiento con agua o hielo en los primeros 15–20 minutos es crítico: la temperatura en los tejidos puede alcanzar los 75 °C y persistir hasta 10 minutos, destruyendo las células. El frío restablece la temperatura a la normalidad en 20 segundos.
Los auxilios prehospitalarios incluyen la administración de analgésicos, profilaxis del tétanos y rehidratación oral (soluciones salinas). Está terminantemente prohibido administrar agua pura en un volumen superior a 0,5 l debido al riesgo de intoxicación acuosa. Se aplica un apósito aséptico en la herida. Está estrictamente prohibido aplicar ungüentos y colorantes, ya que dificultan que el cirujano evalúe la profundidad de la lesión.
Etapa hospitalaria y tratamiento local
La higiene primaria de la herida incluye una limpieza cuidadosa. Las ampollas formadas se riegan con antiséptico y se inciden para el drenaje del líquido, pero no se escinden por completo. La epidermis desprendida sirve como apósito biológico. Únicamente se permite retirar el techo de la ampolla en caso de supuración.
En la cara es preferible el método abierto de manejo de la herida. Para las lesiones superficiales se utilizan cremas refrescantes, vaselina boricada o ungüentos (furacilina, sintomicina, Levomekol). Ante lesiones profundas (grados IIIA–IV), la tarea es formar una costra seca y preparar las granulaciónes para la autodermoplastia, por lo que aquí es más eficaz el método cerrado utilizando apósitos húmedos-secos.
En resumen: respuestas a preguntas sobre el tema
¿Cuáles son las diferencias patogenéticas entre los grados de congeladura de la región maxilofacial según la clasificación?
Las diferencias patogenéticas entre los grados de congeladura radican en la profundidad de la lesión tisular, siendo la necrosis siempre secundaria y desarrollándose en la fase reactiva. El proceso patológico se propaga hacia el interior de los tejidos como consecuencia de un espasmo inicial y la subsiguiente trombosis de los vasos sanguíneos.
| Grado | Característica patogenética |
|---|---|
| Grado I | Trastorno circulatorio con desarrollo de inflamación reactiva |
| Grado II | Lesión del epitelio hasta la capa germinativa |
| Grado III | Necrosis de todo el espesor de la piel y parcialmente del tejido subcutáneo |
| Grado IV | Necrosis de la piel y tejidos subyacentes (muerte de tejidos blandos con exposición ósea) |
¿Qué síntomas específicos son característicos de la etapa reactiva de las congeladuras faciales?
La etapa reactiva de las congeladuras se caracteriza por la aparición de hormigueo, ardor, prurito, dolor y calentamiento de los tejidos a medida que se restablece la circulación sanguínea. Los síntomas específicos dependen de la profundidad de la lesión:
- Congeladuras superficiales: la piel se vuelve roja y las sensaciones dolorosas se intensifican.
- Congeladuras profundas: la piel adquiere un tono cianótico (azulado) o marmóreo, aparece un edema marcado y el dolor no se intensifica.
En el grado IV, el edema se extiende más allá de los tejidos necrosados, se forma una costra y aparecen signos de intoxicación. En la cara a menudo se afectan la nariz, los pabellones auriculares, las mejillas y la región cigomática. Al dañarse el tejido cartilaginoso de la cara, existe un alto riesgo de desarrollar pericondritis de evolución prolongada (perichondritis), que conduce a deformidades.
Preguntas de clases y exámenes
¿Por qué no se debe dejar de pie a una víctima cuya ropa se ha incendiado?
En posición vertical, las llamas y el aire incandescente ascienden, lo que provoca quemaduras graves en la cara, el cuello y las vías respiratorias superiores.
¿Se pueden cortar las ampollas por quemadura en la etapa de primeros auxilios?
No, las ampollas no deben escindirse. La epidermis desprendida actúa como un apósito biológico natural y favorece la cicatrización; solo se permite una incisión menor para evacuar el líquido.
¿Qué método de tratamiento de las quemaduras faciales es el preferido?
Para las heridas superficiales en la cara, el método de elección es el método abierto (aplicación de emulsiones y ungüentos), mientras que para las lesiones profundas se emplea con mayor frecuencia el método cerrado para preparar el terreno de cara a la plastia.
¿Por qué no se debe dar de beber a la víctima una gran cantidad de agua pura?
La ingesta de más de 0,5 litros de agua simple sin electrolitos puede desencadenar una intoxicación acuosa potencialmente mortal.
Qué más repasar sobre el tema
- Patogenia del desarrollo del agotamiento por quemaduras
- Técnicas de autodermoplastia en lesiones térmicas profundas de la cara
- Características de la extirpación quirúrgica de los huesos del cráneo necrosados
- Prevención del ectropión cicatrizal y del desarrollo de queratitis
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Otros temas de la sección «Capítulo 11. Lesiones no de arma de fuego y de arma de fuego de la cara. Lesiones térmicas y por radiación de la región maxilofacial (V. V. Afanasiev)»
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