Periodo preantiséptico: teorías y conceptos erróneos
En los siglos XVIII y XIX, la cirugía se enfrentaba a una letalidad colosal. Por ejemplo, según las estadísticas de T. Billroth, la mortalidad tras la mastectomía y la tiroidectomía era del 50%. Para combatir los «miasmas» se utilizaban alcohol, yodo y nitrato de plata, pero no existía un enfoque sistémico.
Los cirujanos intentaban explicar las causas de la supuración mediante dos teorías principales:
- Teoría de la influencia del aire (siglo XVIII). Se creía que el aire resecaba la herida y provocaba la putrefacción. Benjamin Bell recomendaba realizar las curas lo más rápido posible, Pringle sugería ventilar las habitaciones y el estándar de tratamiento pasó a ser la aplicación de apósitos herméticos (oclusivos).
- Teoría de contacto. En el siglo XVIII en Francia, el cirujano Pouteau estableció el hecho de la contaminación cruzada: el pus de un paciente provocaba inflamación en otro a través de las manos contaminadas o el material de cura.
Una contribución enorme fue realizada por N.I. Pirogov durante la guerra de Crimea (1853-1856). Sostuvo que la mayoría de los heridos morían a causa de la «infección hospitalaria» y predijo la importancia de estudiar los microorganismos. Pirogov señaló las principales vías de transmisión de la infección: las manos del personal, la ropa blanca, los colchones y el material de cura.
Ignaz Semmelweis: el primer gran avance
El mérito de haber desarrollado la antisepsia sistémica pertenece al médico obstetra húngaro Ignaz Semmelweis. En 1847, aplicó la desinfección del canal del parto, las manos del personal y los instrumentos con solución de hipoclorito de calcio para prevenir la fiebre puerperal (sepsis).
Semmelweis demostró experimentalmente que tenía razón: al inyectar sangre de pacientes con sepsis a conejos, los animales morían. Estableció la patogenia de la enfermedad: la transferencia del agente infeccioso a través de la superficie de la herida uterina. El método permitió reducir la mortalidad en la clínica en un tercio. Sin embargo, la mayoría de los cirujanos rechazaron su enfoque, ya que seguían creyendo en la infección por el aire y no por contacto.
Joseph Lister y el triunfo de la antisepsia
El punto de inflexión llegó tras el descubrimiento por Louis Pasteur (1863) de la naturaleza microbiana de la fermentación y la putrefacción. El cirujano británico Joseph Lister trasladó este descubrimiento a la medicina, postulando que la supuración era causada por la penetración de bacterias patógenas desde el exterior.
En 1867, Lister publicó un trabajo donde describía los principios de su método. El principal antiséptico pasó a ser el ácido carbólico (fenol), cuyas propiedades desinfectantes ya habían sido observadas antes por Lemaire al tratar pozos negros.
Lister creó un sistema integral de prevención. Su base fue el famoso apósito multicapa:
- Seda empapada en solución de fenol al 5% (sobre la herida).
- Ocho capas de gasa con fenol y colofonia.
- Tela engomada (hule) para garantizar la hermeticidad.
- Vendas de gasa impregnadas con fenol.
Toxicidad del fenol y demostración del papel de los microbios
El método de Lister redujo drásticamente la frecuencia de complicaciones purulentas, pero tenía efectos secundarios graves. El fenol provocaba quemaduras en los tejidos, intoxicación general y daño renal en los pacientes, mientras que los cirujanos sufrían de dermatitis profesional y eccemas. Los intentos de sustituir el fenol (ácidos bórico y salicílico, permanganato de potasio, sublimado corrosivo) revelaron una regularidad: cuanto mayor es la acción antimicrobiana, mayor es la toxicidad del preparado para el organismo.
Al mismo tiempo, era necesario demostrar definitivamente la etiología de la supuración. E. Bergmann dudaba de la teoría de Pasteur sobre un patógeno único. La disputa la resolvió el cirujano suizo Th. Kocher [Nota: C. Garré]. Se frotó la piel del antebrazo con un cultivo de estafilococos obtenido de un paciente con osteomielitis. El carbunco grave que se desarrolló demostró que son precisamente los estafilococos los que causan diversas lesiones purulentas (desde el furúnculo hasta la osteomielitis).
Establecimiento de la asepsia y enfoque moderno
Debido a las deficiencias de la antisepsia química, se inició la búsqueda de nuevos caminos. El fundador del método aséptico fue el cirujano alemán Ernst Bergmann. La esencia del método consistía en esterilizar todo aquello que entraba en contacto con la herida mediante el uso de altas temperaturas (ebullición, vapor caliente).
En el X Congreso Internacional de Cirugía de Berlín (1890), Bergmann informó sobre los éxitos de su método. Lister lo reconoció como «una conquista brillante de la cirugía», y a partir de 1892 la asepsia comenzó su marcha triunfal por las clínicas de todo el mundo.
A pesar de los llamamientos a abandonar por completo las sustancias químicas, la antisepsia conservó su papel para:
- La desinfección de las manos del cirujano.
- La preparación del campo operatorio.
- La limpieza de cavidades purulentas.
Hoy en día, la antisepsia ha evolucionado: se emplean fármacos de baja toxicidad y se introducen métodos físicos de acción, como el láser y el ultrasonido.
En resumen: respuestas a preguntas sobre el tema
¿Qué tipos de antisepsia se distinguen en la clasificación quirúrgica moderna?
En la clasificación quirúrgica moderna se distinguen cuatro tipos principales de antisepsia.
- Mecánica: eliminación de tejidos infectados y necróticos, así como de cuerpos extraños.
- Física: drenaje de heridas, uso de torundas y apósitos higroscópicos para asegurar la salida del contenido.
- Química: aplicación de sustancias antimicrobianas (antisépticos) con el fin de reducir drásticamente el tamaño de la población microbiana en el foco infeccioso.
- Biológica: lisis de tejidos no viables mediante enzimas y destrucción del patógeno con ayuda de bacteriófagos o antibióticos.
¿Qué métodos físicos de antisepsia se emplean en el tratamiento de heridas purulentas?
En el tratamiento de heridas purulentas se emplean métodos de antisepsia física basados en las leyes de la capilaridad, la higroscopicidad, la ósmosis y el principio de sifón.
- Drenaje de heridas: colocación de tubos de drenaje (aspiración activa o pasiva), así como drenaje por irrigación continua.
- Uso de apósitos higroscópicos y torundas: asegura la salida del contenido purulento de la herida.
- Métodos instrumentales: procesamiento adicional de la cavidad purulenta utilizando ultrasonido (US) y láser.
¿Qué grupos de antisépticos químicos modernos se utilizan para la desinfección de las manos del cirujano?
Para la desinfección de las manos del cirujano se emplean los siguientes grupos de antisépticos químicos modernos:
- Soluciones alcohólicas: solución alcohólica de clorhexidina al 0,5%, alcohol etílico al 96% (método de Bruno).
- Fármacos combinados: AHD, Eurosept (contienen etanol, clorhexidina, éster de ácido graso poliólico).
- Fármacos formadores de película: Cerigel (polivinilbutiral y etanol al 96%), empleado como método rápido.
- Ácidos y peróxidos: Perivor [Nota: Permur] o preparado C-4 (mezcla de ácido fórmico y peróxido de hidrógeno, que forma ácido performico).
- Preparados de yodo: solución alcohólica de yodo al 2% y povidona yodada (compuesto de yodo con polivinilpirrolidona).
Para recordar la cronología de los descubrimientos, utiliza la frase «Zlobnyy Pyo Layal Besheno» [Nota: frase mnemotécnica en ruso]: Semmelweis (cloro) — Pasteur (microbios) — Lister (fenol) — Bergmann (ebullición).
Preguntas de clases y exámenes
¿Por qué los cirujanos rechazaron inicialmente el método de Ignaz Semmelweis?
A mediados del siglo XIX dominaba en la medicina la teoría de la infección por el aire. Los médicos no creían en la vía de transmisión por contacto y se negaban a admitir que ellos mismos propagaban la infección con sus manos sin lavar.
¿Cómo eligió Joseph Lister el ácido carbólico (fenol)?
Lister se basó en las observaciones de Lemaire, quien utilizaba con éxito ácido carbólico (componente del alquitrán) para la desinfección de pozos negros.
¿En qué consiste el experimento del cirujano C. Garré?
Para demostrar la naturaleza microbiana de la supuración, Garré se frotó el antebrazo con un cultivo de estafilococos procedente de un paciente con osteomielitis. Desarrolló un carbunco del cual se aisló el mismo estafilococo.
¿Es posible reemplazar por completo la antisepsis con la asepsia?
No, la renuncia total es imposible. La antisepsia es indispensable para tratar la piel del paciente (campo operatorio), las manos del cirujano y tratar heridas ya infectadas.
Qué más repasar sobre el tema
- Estructura y capas del apósito clásico de Lister
- Síntomas de intoxicación por ácido carbólico en pacientes y cirujanos
- Antisépticos alternativos del siglo XIX: sublimado corrosivo, ácido salicílico
- Teorías de los miasmas y del pneuma en la cirugía preantiséptica
- Evolución de los métodos físicos de antisepsis (láser, ultrasonido)
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