Taxonomía y propiedades biológicas
El género Brucella incluye 6 especies, descubiertas ya en 1886 por D. Bruce. Tres de ellas tienen la mayor importancia epidemiológica y clínica para el ser humano: B. melitensis (la más peligrosa), B. abortus y B. suis.
Morfológicamente son cocobacilos gramnegativos pequeños, inmóviles y carentes de esporas. Un detalle interesante: la bacteria puede formar una cápsula, pero esto ocurre exclusivamente cuando se cultiva en medios nutritivos con adición de suero.
Las brucelas son extremadamente exigentes en cuanto a las condiciones de cultivo. Requieren medios complejos enriquecidos con sangre, infusión de hígado o extracto de tripticasa de soja. Su crecimiento es muy lento (hasta un mes). Según su tipo de respiración, son aerobios estrictos; sin embargo, B. abortus se distingue por requerir una concentración elevada de dióxido de carbono (5 %) para su crecimiento. En medios líquidos, las cepas bacterianas producen una turbidez uniforme. Las cepas virulentas forman colonias S (lisas), y las avirulentas, colonias R (rugosas).
Desde el punto de vista bioquímico, los patógenos son activos: producen ureasa, catalasa y oxidasa, reducen nitratos, oxidan carbohidratos sin formación de gas ni ácido. Carecen de enzimas hemolíticas y proteolíticas. Las especies se diferencian por su capacidad de producir sulfuro de hidrógeno (característico de B. abortus), su sensibilidad a colorantes (tiones, fucsina) y la proporción de antígenos somáticos A y M.
Epidemiología y resistencia
La brucelosis es una zoonosis clásica. Una persona enferma no es fuente de infección para quienes la rodean. El reservorio lo constituyen los animales, y cada especie patógena tiene su propio hospedador principal:
- B. melitensis afecta al ganado menor (ovejas y cabras);
- B. abortus es peligrosa para el ganado bovino;
- B. suis infecta a los cerdos.
Los animales excretan los microbios al medio ambiente con la leche, la orina, las heces y los líquidos fetales. El ser humano puede contagiarse por vía alimentaria (a través de leche no pasteurizada o quesos), por contacto directo con los animales y también por vía aérea en forma de polvo, al inhalar partículas de lana o estiércol contaminados.
El patógeno muestra una alta resistencia a las bajas temperaturas. En el suelo y el agua se conserva hasta 4 meses, en la carne congelada hasta 5 meses y en los quesos de leche no pasteurizada hasta 8 semanas. Sin embargo, las brucelas son extremadamente sensibles a las altas temperaturas (a 60 °C mueren en 30 minutos, con la ebullición mueren al instante) y se destruyen rápidamente con soluciones desinfectantes estándar.
Patogenia y cuadro clínico
Las brucelas son parásitos intracelulares facultativos y todo su arsenal de factores de patogenicidad está dirigido a sobrevivir dentro de las células del macroorganismo. La adhesión a las células diana se produce mediante la unión a residuos de ácido siálico. La invasión es asegurada por proteínas de la membrana externa, el lipopolisacárido (LPS) y el sistema de secreción de tipo 4, que inyecta proteínas efectoras en la célula. En las etapas iniciales, un papel crucial corresponde a la enzima ureasa, que protege al microbio de la fagocitosis.
Tras la internalización por parte de los fagocitos, los microbios no mueren, sino que se multiplican en su interior. A continuación, el patógeno se disemina con el flujo linfático y sanguíneo, asentándose en los órganos del sistema reticuloendotelial. Debido al parasitismo intracelular, se producen liberaciones periódicas de bacterias a la sangre, formándose focos de bacteriemia.
La enfermedad tiene una naturaleza infecciosa-alérgica y tiende a la cronicidad con alternancia de períodos de remisión y exacerbación. Clínicamente se manifiesta con fiebre prolongada y la formación de granulomas específicos en los sistemas nervioso, urogenital y osteoarticular. Como respuesta a la infección, se desarrolla inmunidad no estéril e hipersensibilidad de tipo retardado (HTR). Son posibles complicaciones graves que van desde la afectación cerebral y cardíaca hasta la muerte.
Diagnóstico microbiológico y prevención
El diagnóstico de la brucelosis se basa en tres métodos:
- Bacteriológico («patrón oro»): el cultivo de sangre, líquido cefalorraquídeo o aspirado de ganglios linfáticos se realiza estrictamente en laboratorios especializados de bioseguridad. Se utilizan dos frascos (uno se incuba en condiciones capnófilas a 37 °C hasta 30 días, realizando resiembras cada 5 días).
- Biológico: la inoculación en animales de laboratorio se emplea cuando el material contiene pocos gérmenes o está contaminado con otra microflora.
- Serológico: es el método clínico principal. En la fase aguda se utilizan la reacción de aglutinación de Wright, la IHA y el ELISA. En la fase subaguda o latente, las reacciones estándar suelen ser negativas debido a anticuerpos bloqueantes incompletos; en este caso se emplea la prueba de Coombs. Para el cribado se utiliza la reacción rápida de Huddleson y la intradermorreacción de Burnet para detectar la HTR.
El tratamiento se reduce a la antibioterapia etiotrópica. La profilaxis específica se lleva a cabo bajo estrictas indicaciones epidemiológicas mediante una vacuna viva de la cepa B. abortus 19-BA (desarrollada por P.A. Vershílova), que confiere inmunidad cruzada frente a todas las especies de Brucella.
En resumen: respuestas a preguntas sobre el tema
¿Qué antibióticos son los fármacos de elección para el tratamiento etiotrópico de la brucelosis?
Los fármacos de elección para el tratamiento etiotrópico de la brucelosis son las tetraciclinas en combinación con otros antibióticos. El tratamiento requiere la administración simultánea de dos medicamentos, uno de los cuales obligatoriamente debe penetrar la membrana celular.
Los esquemas principales incluyen:
- Doxiciclina: se prescribe en combinación con rifampicina o estreptomicina.
- Rifampicina: se emplea junto con doxiciclina u ofloxacino.
- Tetraciclina: se utiliza en combinación con gentamicina o rifampicina.
El curso del tratamiento es prolongado (al menos 6 semanas). Ante recidivas de la enfermedad, se pautan ciclos repetidos cambiando de fármaco.
¿En qué consiste la prueba de Burnet, qué preparado se utiliza en ella y cómo se evalúan los resultados?
La prueba de Burnet es una prueba cutáneo-alérgica para detectar la sensibilización del organismo frente al patógeno de la brucelosis (hipersensibilidad de tipo retardado). Como preparado diagnóstico se utiliza un alérgeno específico: la brucelina.
El fármaco se administra por vía intradérmica, más frecuentemente en el tercio medio de la superficie flexora del antebrazo. La evaluación de los resultados se realiza a las 48-72 horas de la inyección. El criterio principal para evaluar la reacción es la presencia y el tamaño del infiltrado (pápula) formado.
¿Qué antígenos forman parte de la estructura antigénica de las brucelas y cómo se distribuyen en las distintas especies?
La estructura antigénica de las brucelas incluye antígenos superficiales y somáticos, cuya proporción presenta diferencias según la especie.
- Antígeno superficial: el antígeno Vi capsular.
- Antígenos somáticos: el antígeno A y el antígeno M.
| Especie del patógeno | Antígeno somático predominante |
|---|---|
| B. melitensis | Antígeno M |
| B. abortus | Antígeno A |
| B. suis | Antígeno A |
Especies y sus hospedadores: B. melitensis (Melitensis - Ganado ovino y caprino), B. abortus (Abortus - Ganado vacuno), B. suis (Suis - Cerdos).
Preguntas de clases y exámenes
¿Por qué durante el curso latente de la brucelosis la reacción de Wright puede dar un falso negativo?
En la fase subaguda y durante la remisión, se acumulan en la sangre anticuerpos bloqueantes incompletos (IgA e IgG) que interfieren con la aglutinación convencional. Para detectarlos se utiliza la prueba de Coombs.
¿Qué condiciones se necesitan para el aislamiento exitoso de un cultivo puro?
Las brucelas son muy exigentes: requieren medios complejos (con sangre o infusión de hígado), incubación prolongada de hasta 30 días a 37 °C, y la especie B. abortus requiere además un 5 % de CO₂.
¿Es contagiosa para su entorno una persona enferma de brucelosis?
No, una persona enferma no es fuente de infección. La brucelosis es una zoonosis típica, los humanos se contagian únicamente a partir de los animales o sus productos.
Qué más repasar sobre el tema
- Mecanismo de acción del sistema de secreción de tipo IV en el parasitismo intracelular
- Esquema de realización e interpretación de la prueba de Coombs
- Estructura antigénica: aplicación práctica de la proporción de antígenos A y M
- Diferencias entre colonias lisas (S) y rugosas (R) de Brucella
- Prueba cutáneo-alérgica de Burnet: mecanismo de la hipersensibilidad de tipo retardado
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