El trofoblasto como principal línea de defensa inmunitaria
La protección fetal comienza con la barrera física de la placenta, pero el mecanismo principal es la expresión específica de antígenos en las células del trofoblasto. Para evitar el ataque de los linfocitos T citotóxicos maternos, en el citotrofoblasto velloso y el sincitiotrofoblasto la expresión de las moléculas clásicas HLA-A y HLA-B está completamente bloqueada. El bloqueo se produce a nivel postranscripcional (debido a la presencia de péptidos específicos en el citosol) y no se elimina ni siquiera bajo la acción de potentes activadores como los interferones.
En lugar de antígenos clásicos, el trofoblasto expresa moléculas MHC-I no clásicas (principalmente HLA-G y HLA-E). Estas poseen un polimorfismo limitado y cumplen una función supresora:
- HLA-G se une a los receptores inhibidores LILRB1.
- HLA-E interactúa con el complejo receptor CD94/NKG.
El resultado de dicha interacción es el bloqueo estricto de la actividad citolítica de las células NK maternas y de los linfocitos T γδ.
Microentorno celular e inmunosupresión local
La placenta genera un microentorno inmunosupresor único. Un papel clave en este proceso lo desempeñan las células presentadoras de antígenos (especialmente las dendríticas), que producen la enzima indolamina 2,3-dioxigenasa. Esta enzima degrada el triptófano a quinurinina, generando un déficit marcado de triptófano en los tejidos. Dado que el triptófano es crítico para la biosíntesis proteica, su escasez inhibe la proliferación y la actividad de las células T agresivas.
La segunda línea de defensa es la inducción de apoptosis en linfocitos potencialmente peligrosos. Las células del trofoblasto portan en su superficie las moléculas FasL y TRAIL. Al encontrarse con linfocitos efectores que poseen receptores Fas (CD95) o DR-5, activan la muerte celular programada de los linfocitos, impidiendo que lleguen al feto.
Dinámica de las células inmunocompetentes en la placenta
El sistema inmunitario materno no ignora al feto, sino que se reconfigura activamente para preservarlo. Esto se refleja en la composición celular de la decidua:
- Macrófagos: Constituyen del 10% al 20% de todos los leucocitos placentarios. Se encuentran en estado activado, pero la síntesis de citocinas proinflamatorias (IL-1, TNFα, IL-6) está estrictamente limitada. Un repunte en su producción (por ejemplo, ante una infección) puede provocar el rechazo fetal.
- Linfocitos T colaboradores (Th): Se produce un cambio en la diferenciación. A nivel sistémico se establece una ligera preferencia por la respuesta Th2. A nivel local en la placenta, las células Th1 (productoras de IFNγ) están prácticamente ausentes, ya que su aparición podría desencadenar un aborto espontáneo.
- Linfocitos T reguladores (Treg): Su concentración en la zona de contacto maternofetal aumenta de manera múltiple (hasta el 14% de todos los linfocitos CD4+). Junto con las células de los tipos Th3 y Tr1, segregan IL-10 y TGFβ, suprimiendo cualquier signo de agresión inmunitaria.
Inmunidad humoral y sistema del complemento
La sensibilización de la madre frente a los antígenos fetales se produce inevitablemente, como lo demuestra la acumulación de anticuerpos en el suero de mujeres multíparas. Sin embargo, estos anticuerpos cumplen una función protectora al blindar las células fetales frente a la inmunidad celular destructiva.
Una excepción patológica es la enfermedad hemolítica del recién nacido, en la cual los anticuerpos anti-Rh maternos atacan los eritrocitos fetales, sensibles a la lisis dependiente del complemento.
Para protegerse del sistema del complemento (que podría dañar los tejidos fetales), el trofoblasto sintetiza inhibidores especiales. En su superficie se incrementa drásticamente la expresión de las moléculas CD46, CD59 y el factor DAF, los cuales inactivan los componentes del complemento directamente en el sitio de contacto.
Preguntas de clases y exámenes
¿Por qué el sistema inmunitario materno no rechaza un feto genéticamente extraño?
La membrana externa de la placenta no expone en su superficie moléculas MHC-I clásicas mediante las cuales los linfocitos T reconocen lo «extraño». Simultáneamente, la placenta secreta citocinas inmunosupresoras e inhibe la inmunidad mediante un déficit local de triptófano.
¿Para qué se necesitan las moléculas no clásicas HLA-G en la placenta?
No presentan antígenos, sino que actúan como una especie de «freno» para las células asesinas naturales (NK) y los linfocitos maternos, al unirse a sus receptores inhibidores y bloquear su capacidad de destruir las células fetales.
¿Cuál es la causa inmunológica del parto?
Antes del parto disminuye drásticamente en la placenta la cantidad de linfocitos T reguladores (Treg), que durante toda la gestación habían frenado la reacción de rechazo. La retirada de este bloqueo desencadena el rechazo inmunológico de los tejidos incompatibles, lo cual constituye uno de los desencadenantes de la labor de parto.
Qué más repasar sobre el tema
- Diferencias entre isoformas de membrana y solubles de la molécula HLA-G (incluyendo la isoforma G5)
- Papel de los receptores ILT2 e ILT4 en los macrófagos y las células dendríticas de la placenta
- Mecanismos inmunológicos de los abortos espontáneos y el papel de las citocinas Th1
- Patogenia de la enfermedad hemolítica del recién nacido (incompatibilidad Rh)
- Desarrollo y mantenimiento de la autotolerancia (bases de la patología autoinmunitaria)
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