Clasificación de las parafilias
Según la CIE-10, los trastornos de la preferencia sexual se agrupan en la categoría F65. Las formas principales incluyen:
- Fetichismo (F65.0): obtención de gratificación a través de la contemplación de determinados objetos (más frecuentemente elementos de la ropa interior).
- Travestismo fetichista (F65.1): logro de la excitación a través de vestirse con ropa del sexo opuesto.
- Exhibicionismo (F65.2): impulso irresistible a la exposición pública del cuerpo.
- Voyeurismo (F65.3): tendencia patológica a espiar en secreto a personas desnudas.
- Pedofilia (F65.4): atracción sexual de adultos hacia menores de edad.
- Sadomasoquismo (F65.5): obtención de placer mutuo mediante la provocación de sufrimiento moral o dolor físico.
- Otros trastornos (F65.8): grupo que incluye la zoofilia, el froteurismo y la realización de llamadas telefónicas obscenas.
La fina línea entre la norma y la patología
La interpretación médica de los trastornos sexuales es considerablemente compleja. El diagnóstico está influenciado por las tradiciones culturales, numerosas restricciones sociales y la opinión pública, que a menudo es moldeada por los medios de comunicación.
Es importante comprender que elementos aislados de fetichismo, travestismo fetichista y sadomasoquismo pueden ser variantes de la norma si están presentes en las relaciones de parejas armoniosas por mutuo acuerdo.
Debido al cambio en las perspectivas sociales, la homosexualidad y la bisexualidad se consideran hoy en día variantes del comportamiento saludable. La excepción es la orientación sexual egodistónica (F66.1). En esta condición, la persona está sumamente insatisfecha con su orientación atípica, sufre por ello y busca ayuda médica por iniciativa propia. Además, en la psiquiatría aún no está claro el estatus clasificatorio de las impulsiones obsesivas, estados en los cuales un impulso atípico está constantemente presente en los pensamientos del paciente, pero nunca se materializa en la práctica.
Enfoques de tratamiento
Los trastornos del comportamiento sexual se caracterizan por una alta persistencia, por lo que su tratamiento tiene objetivos específicos. El médico no tiene como objetivo cambiar el impulso original del paciente. El trabajo se estructura en las siguientes direcciones:
- Mejora del control. Se enseña al paciente a gestionar su comportamiento para no infringir la ley ni las normas sociales.
- Búsqueda de formas seguras. Establecimiento de vías socialmente aceptables para canalizar el impulso existente.
- Eliminación de la sintomatología secundaria. Alivio de la depresión y del sufrimiento psicológico profundo.
- Eliminación del estigma. Ayuda para liberarse de la autoinculpación, de modo que el paciente pueda aceptar abiertamente su orientación.
- Corrección farmacológica. En algunos casos graves, se aplica una reducción general de la intensidad del impulso sexual.
Etiología de las desviaciones conductuales
En la génesis de los trastornos del comportamiento y de los impulsos interviene una combinación de factores. La genética establece los cimientos —el temperamento—, que solo determina a medias la diversidad de la personalidad. Es interesante destacar que la homosexualidad masculina y la femenina tienen una naturaleza distinta: la concordancia (coincidencia del rasgo) en gemelos monocigóticos entre varones es de aproximadamente el 50 %, mientras que en las mujeres es nula.
Las escuelas psicológicas explican las desviaciones de diferentes maneras:
- Los conductistas culpan a la crianza inadecuada (hipo o sobreprotección) y a las fallas en el sistema de refuerzo y castigo.
- Los psicoanalistas buscan la causa en una fijación patológica en las fases tempranas del desarrollo psicosexual (oral, anal o fálica).
- La teoría orgánica subraya el impacto de lesiones leves del sistema nervioso central en la primera infancia, que conducen a la labilidad emocional y al síndrome psicorgánico.
Preguntas de clases y exámenes
¿Se considera la homosexualidad un trastorno mental?
No. Debido a la evolución de la opinión pública y de los datos científicos, la homosexualidad y la bisexualidad se clasifican como variantes del comportamiento saludable. Solo se requiere asistencia en la orientación egodistónica, cuando la persona sufre a causa de su propia atracción.
¿Cuál es la diferencia entre el fetichismo simple y el travestismo fetichista?
En el fetichismo, la excitación sexual surge al contemplar objetos (por ejemplo, ropa interior). El travestismo fetichista requiere vestirse directamente con prendas del sexo opuesto para lograr la satisfacción.
¿Es posible curar por completo una parafilia y cambiar el objeto del impulso?
Por lo general, estos trastornos son muy persistentes. La terapia no se dirige a modificar el impulso en sí, sino a mejorar el control sobre la conducta, aliviar la depresión y buscar formas socialmente aceptables de expresión.
Qué más repasar sobre el tema
- Trastornos de la identidad sexual: transexualismo y travestismo
- Trastornos de los hábitos y de los impulsos (ludopatía, piromanía, cleptomanía)
- La influencia de la hipo y sobreprotección en la formación de la personalidad patológica
- La relación entre las psicopatías y la lesión orgánica del sistema nervioso central en la primera infancia
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