Clasificación y etiología de las formaciones tumoriformes
Los quistes de las glándulas salivales se clasifican clínicamente como formaciones tumoriformes. Según su localización, se distinguen quistes de las glándulas menores, de la sublingual (ránula), de la submandibular y de la parótida.
Por su origen, se dividen en dos grupos principales:
- Quistes de retención. Se producen debido a una alteración de la permeabilidad del conducto, más frecuentemente como resultado de un traumatismo glandular y el posterior proceso inflamatorio. La patogenia incluye la proliferación de tejido conectivo interlobulillar, lo que conduce a la obliteración de las vías excretoras. A esto le siguen la atrofia y la degeneración mucosa del parénquima. Es importante comprender: si se produce únicamente una obstrucción aislada del conducto sin factores concomitantes, esto conduce a la atrofia del tejido glandular y no a la formación de una cavidad quística.
- Quistes congénitos. Son consecuencia de trastornos disontogenéticos del tejido parenquimatoso. Se forman a partir de divertículos de los conductos (lo que se clasifica como enfermedad congénita) o a partir de áreas aberrantes (ectópicas) de tejido glandular.
Quistes de las glándulas salivales menores
Esta patología se localiza con mayor frecuencia en el labio inferior (en las zonas más expuestas a mordeduras y traumatismos), aunque en raros casos puede encontrarse en el labio superior, las mejillas y los paladares duro y blando.
Cuadro clínico: Los pacientes suelen relacionar la aparición de la formación con un traumatismo previo. En la exploración objetiva, se detecta una formación redondeada de consistencia blanda-elástica. Al alcanzar dimensiones considerables, la mucosa adelgazada le confiere al quiste un característico tono azulado. En el interior de la fina cápsula se encuentra un líquido viscoso de color amarillento. La formación crece gradualmente, causando molestias al comer y hablar. Una característica peculiar de su evolución es la apertura espontánea periódica: tras la ruptura de la pared, el contenido viscoso drena, el quiste colapsa temporalmente y desaparece, pero luego recidiva inevitablemente.
Tratamiento quirúrgico: El tratamiento es exclusivamente quirúrgico. El quiste se extirpa por completo utilizando dos incisiones semiovales convergentes. Su disección requiere extrema precaución ya que la fina membrana se desgarra con facilidad. Para la prevención de recidivas, es obligatorio extirpar todos los lobulillos hipertrofiados de las glándulas salivales menores que queden en la herida operatoria.
Quiste de la glándula salival sublingual (ránula)
La ránula se desarrolla a partir de un lobulillo de la glándula sublingual y, cuando alcanza gran tamaño, protruye la mucosa del piso de la boca, recordando visualmente a una formación sacular en forma de bolsa de rana.
Sintomatología y diagnóstico:
- Intraoral: abombamiento semiesférico de tejidos blandos de color azulado-rosado y consistencia blanda-elástica.
- Extraoral: por lo general, no hay cambios. Sin embargo, si la ránula se extiende a través de la hendidura en el músculo milohioideo (m. mylohyoideus), se palpa una tumefacción en las regiones submentoniana y submandibular.
- Punción: proporciona un líquido viscoso mucoso que va desde el color claro hasta el marrón oscuro.
La anatomía quirúrgica de la ránula es compleja: su fina envoltura de tejido conectivo penetra en forma de haces en las capas de los lobulillos glandulares, lo que dificulta en gran medida su disección.
Métodos de tratamiento: La aspiración periódica del contenido es ineficaz. Se aplican los siguientes enfoques:
- Cistotomía plástica (marsupialización): escisión de la pared superior seguida de la sutura de la membrana del quiste con la mucosa de la región sublingual. La cavidad se tapona con una torunda yodoformada o se cierra con una membrana de silicona no higroscópica.
- Método radical: extirpación de la ránula en bloque junto con la glándula sublingual (ofrece los mejores resultados).
- Cirugía en dos etapas: se utiliza en ránulas extensas. Primero se extirpa la porción externa hasta el m. mylohyoideus y luego se realiza la cistotomía plástica.
Quistes de las glándulas mayores y diagnóstico diferencial
Los quistes de las glándulas parótida y submandibular son poco frecuentes. Son formaciones con una fina cápsula fibrosa adherida al parénquima.
Clínica: Tumefacción indolora de crecimiento lento, capaz de causar asimetría facial. La piel no muestra cambios de color y se puede plegar. A la palpación se determina un signo de fluctuación positivo. El líquido obtenido por punción es turbio y viscoso (a veces con moco); tras la punción, el quiste desaparece temporalmente. En la sialografía se observa un defecto de repleción y el desplazamiento de los conductos.
El tratamiento es quirúrgico:
- Glándula parótida: extirpación del quiste junto con el tejido parenquimatoso circundante.
- Glándula submandibular: extirpación completa (resección junto con la glándula).
En el diagnóstico diferencial de las enfermedades de las glándulas salivales también se tienen en cuenta las formas de sialadenitis crónica (sialadenitis chronica): parenquimatosa (a menudo debuta a una edad determinada), ductal e intersticial. La sialadenosis (sialadenosis) se diferencia por su etiología, ya que se desarrolla como consecuencia de enfermedades sistémicas concomitantes.
Restauración de los conductos y tratamiento de las fístulas
Ante lesiones, fístulas completas o estenosis de las vías excretoras, se aplican intervenciones reconstructivas especializadas.
Reparación plástica del conducto parotídeo (ductus parotideus) según G. A. Vasíliev:
- Liberación: movilización de la zona lesionada.
- Formación del colgajo: se recorta un colgajo linguiforme en la mucosa de la mejilla (con la base dirigida anteriormente).
- Desplazamiento: el colgajo se pasa a través de una incisión vertical cuyo punto de referencia es el borde anterior del músculo masetero (m. masseter).
- Anastomosis: el colgajo se sutura al conducto liberado para asegurar el flujo salival, tras lo cual se sutura la herida.
Tácticas alternativas:
- Escisión de la fístula: extirpación radical del trayecto fistuloso en bloque con el lobulillo glandular anatómicamente vinculado.
- Restauración de la continuidad: sutura de los extremos del conducto sobre un tubo de teflón introducido previamente.
- En caso de estenosis (estrechamientos): el método de elección es el bujeado con sondas salivales. Si resulta ineficaz, está indicada la resolución quirúrgica de la estenosis.
Qué más repasar sobre el tema
- Metodología de la sialometría y evaluación de la actividad funcional de la glándula
- Diagnóstico diferencial de las formas de sialadenitis crónica (parenquimatosa, ductal, intersticial)
- Técnica de bujeado de los conductos salivales en estenosis
- Características de la sialografía en quistes de glándulas salivales mayores
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