Taxonomía y morfología del virus del sarampión
El virus del sarampión pertenece a la familia Paramyxoviridae, género Morbillivirus. Su morfología es típica de los paramixovirus: el diámetro del virión es de aproximadamente 150 nm y su forma es esférica. El genoma está representado por un ARN monocatenario no fragmentado de sentido negativo.
Componentes estructurales del virión:
- Nucleocápside con tipo de simetría helicoidal, formada por nucleoproteínas (N), dentro de la cual se empaqueta el ARN negativo;
- Proteína de matriz (M), que reviste la superficie interna de la envoltura;
- Envoltura lipoproteica: la presencia de la supercápside hace que el virus sea complejo;
- Glucoproteínas superficiales: hemaglutinina (H), proteína de fusión F y hemolisina;
- Enzimas de replicación (ARN polimerasa dependiente de ARN).
El virus posee actividad hemaglutinante y hemolítica, aunque carece de neuraminidasa. Presenta antígenos comunes con los virus del moquillo canino y de la peste bovina.
Cultivo y resistencia
Los medios de cultivo bacteriológicos no son aplicables para los virus; se utilizan cultivos celulares. Para el virus del sarampión son óptimos los cultivos celulares primarios tripsinizados de riñón de mono y humano, así como las líneas continuas HeLa y Vero. La replicación se evalúa mediante el efecto citopático: la aparición de inclusiones intranucleares y citoplasmáticas, así como la formación de sincitios (células gigantes multinucleadas que se forman debido a la actividad de la proteína F).
En el medio ambiente el virus es inestable: a temperatura ambiente se inactiva en 3–4 horas, y muere rápidamente bajo la acción de la luz solar, la radiación ultravioleta, los detergentes (incluido el jabón) y los desinfectantes. En animales de laboratorio se reproduce predominantemente en monos.
Epidemiología
El sarampión es una infección antroponótica: el único foco de infección es una persona enferma. El principal mecanismo de transmisión es el aerosol (por gotículas respiratorias), siendo el de contacto menos frecuente. La máxima eliminación del virus ocurre durante el periodo catarral.
- La susceptibilidad es universal;
- El índice de contagiosidad es del 100 %;
- El paciente es contagioso desde los últimos dos días del periodo de incubación hasta el 4º día posterior a la aparición de la exantema;
- La inmunidad postinfección es duradera y de por vida.
Patogenia
El periodo de incubación es de 8 a 16 días. La puerta de entrada es la mucosa de las vías respiratorias altas y la conjuntiva. El virus tiene tropismo por el epitelio respiratorio y del tracto gastrointestinal. A partir del 3er día de incubación se desarrolla la viremia primaria: el agente patógeno ingresa al torrente sanguíneo, se disemina a los órganos del sistema reticuloendotelial, se replica allí y vuelve a pasar al torrente sanguíneo, formándose la viremia secundaria. Al 5º día de la aparición de la erupción, se detectan anticuerpos neutralizantes del virus en la sangre. En el contexto de la infección se desarrolla un estado de inmunodeficiencia transitorio, lo que explica las frecuentes complicaciones bacterianas.
Cuadro clínico
El sarampión es una enfermedad aguda y altamente contagiosa, caracterizada por una combinación de síndromes:
- Fiebre e intoxicación: aumento de temperatura, malestar general, letargo, irritabilidad;
- Síndrome catarral: rinitis con secreción mucosa, hiperemia y manchas en la mucosa yugal (preceden a las manchas de Koplik), tos seca y áspera («perruna»), ronquera;
- Conjuntivitis: edema palpebral, fotofobia, lagrimeo, lo que confiere el aspecto clásico de «cara de llorón» en el paciente;
- Síndrome exantemático: erupción maculopapulosa que evoluciona a pigmentación y descamación, caracterizada por su aparición escalonada — 1er día: cara (dorso de la nariz, región retroauricular) y cuello; 2º día: tronco y porción proximal de las extremidades superiores; 3º–4º día: porción distal de las extremidades.
La principal amenaza es la aparición de una sobreinfección bacteriana en el contexto de inmunosupresión (neumonía, otitis, encefalitis).
Diagnóstico de laboratorio
Material analizado: sangre, hisopos nasofaríngeos, orina, heces, líquido cefalorraquídeo, secreción conjuntival.
- Serodiagnóstico: ELISA para la determinación de IgM e IgG, reacción de fijación del complemento, reacción de neutralización, inhibición de la hemoaglutinación (IHA). Se utiliza el método de sueros pareados (el segundo se toma al menos 10 días después del primero); un aumento cuádruple en el título de anticuerpos es significativo para el diagnóstico. La sangre se recolecta entre el 4º y 5º día desde la aparición de la erupción;
- Diagnóstico molecular: PCR para la detección del ARN viral y la determinación del genotipo (importante para la vigilancia epidemiológica). El material se toma entre el 1er y 3er día desde la aparición de la erupción: orina, hisopos nasofaríngeos, líquido cefalorraquídeo;
- Método virológico: aislamiento en cultivos celulares con registro del efecto citopático.
Tratamiento y prevención
El tratamiento etiotrópico es limitado: se emplean inmunomoduladores y ribavirina. Ante la aparición de una sobreinfección bacteriana, se prescriben antibióticos estrictamente según las indicaciones. El tratamiento sintomático incluye antipiréticos (paracetamol, ibuprofeno), así como vitamina A para la prevención de complicaciones oftálmicas en el contexto de la conjuntivitis.
El sarampión es una infección prevenible por vacunación. La profilaxis específica se realiza con la vacuna viva contra el sarampión, incluso como parte de la vacuna combinada contra sarampión, parotiditis y rubéola (SRP).
- Vacunación sistemática: primera dosis a los 12 meses, revacunación a los 6 años;
- El intervalo mínimo entre administraciones en la vacunación de rescate es de 3 meses;
- Vacunación de emergencia de los contactos: dentro de las primeras 72 horas desde la detección del paciente;
- Ante contraindicaciones para la vacuna, se realiza una inmunoprofilaxis pasiva con inmunoglobulina a más tardar el 5º día posterior al contacto.
Puntos clave
- Virus del sarampión: Paramyxoviridae, género Morbillivirus, virus complejo con genoma de ARN negativo.
- Las proteínas superficiales H y F aseguran la hemoaglutinación y la fusión celular con formación de sincitios; la neuraminidasa está ausente.
- Antroponosis con mecanismo de transmisión por gotículas respiratorias e índice de contagiosidad del 100 %.
- Tríada clínica: fiebre con intoxicación, síndrome catarral con conjuntivitis, exantema maculopapuloso de progresión escalonada.
- El peligro radica en las complicaciones asociadas con la inmunosupresión transitoria y la sobreinfección bacteriana.
- El método principal de diagnóstico es el ELISA para IgM/IgG en sueros pareados; la PCR se utiliza para la genotipificación.
- El tratamiento etiotrópico incluye ribavirina e inmunomoduladores; es obligatoria la administración de vitamina A.
- Profilaxis: vacuna viva contra el sarampión a los 12 meses y 6 años; vacunación de emergencia en las primeras 72 horas tras el contacto.