Etiología y características del patógeno
Eritrema infeccioso (erythema infectiosum), conocido también como quinta enfermedad o síndrome de la bofetada, está causado por el parvovirus B19. Es un virus ADN perteneciente a la familia Parvoviridae, género Erythroparvovirus. El nombre del género refleja su característica biológica fundamental: el virus se replica en los precursores eritroides de la médula ósea, lo que determina el espectro de sus manifestaciones clínicas. Se distinguen tres genotipos del patógeno, aunque clínicamente apenas difieren.
El concepto de «quinta enfermedad» está históricamente vinculado a la clasificación de los exantemas infantiles, enfermedades que cursan con fiebre y erupción cutánea. En dicha numeración, el eritema infeccioso ocupa el quinto lugar, junto con el sarampión, la escarlatina, la rubeola y otras infecciones exantemáticas.
Epidemiología
La infección por parvovirus es un antroponosis estricta: el reservorio y la fuente de infección es exclusivamente el ser humano. Vías de transmisión principales:
- Vía aérea (gotículas) — mecanismo principal al toser y estornudar;
- Vía vertical — de la madre al feto en la forma fetal;
- Vía sanguínea (parenteral) — durante la transfusión de sangre y sus componentes.
El periodo contagioso se concentra predominantemente en la semana previa a la aparición del exantema. A partir del momento en que surgen las manifestaciones cutáneas características, el niño por lo general ya no es contagioso. Alrededor del 50% de la población adulta carece de inmunidad frente al B19, lo que determina la importancia epidemiológica de la infección, especialmente para las gestantes.
Formas clínicas
El parvovirus B19 se distingue por un amplio espectro de variantes clínicas, que dependen del estado inmunitario y hematológico del paciente:
- Eritrema infeccioso — forma típica en niños inmunocompetentes;
- Artropatía y artralgia — más frecuentes en adultos, especialmente en mujeres, a menudo de carácter poliarticular;
- Crisis aplásica transitoria — en pacientes con anemias hemolíticas (por ejemplo, anemia drepanocítica);
- Aplasia eritroide crónica — en personas con inmunodeficiencias, se manifiesta como anemia aplásica;
- Infección fetal — si la gestante se infecta antes de las 20 semanas de gestación, son posibles la hidropesía fetal, el aborto espontáneo, el parto prematuro y la muerte fetal anteparto;
- Síndrome de «guantes y calcetines» — exantema papulopurpúrico en manos y pies en adolescentes y adultos jóvenes.
Cuadro clínico del eritema infeccioso
El periodo de incubación dura en promedio de 4 a 14 días. La enfermedad comienza con un periodo prodrómico que recuerda a una infección respiratoria aguda (IRA): fiebre (febrícula o fiebre moderada), letargo, pérdida de apetito y síntomas catarrales.
Unos días después se desarrolla un síntoma patognomónico: eritema facial intenso, que da la impresión de una bofetada. Transcurridos de 1 a 4 días más, aparece una segunda oleada de lesiones cutáneas:
- El exantema es maculopapuloso, simétrico y se localiza predominantemente en las extremidades, con menos frecuencia en el tronco;
- Las lesiones confluyen formando un característico patrón «reticulado» o en encaje;
- Se observa palidez en el centro de las lesiones y una elevación palpable en la periferia;
- El prurito es leve o ausente.
Una característica peculiar es la capacidad del exantema para recidivar durante semanas y meses después de la recuperación bajo la influencia de la insolación, el sobrecalentamiento, la hipotermia, el esfuerzo físico o el estrés. Tras haber padecido la infección, se producen IgG, que confieren inmunidad de por vida.
Diagnóstico
En un niño inmunocompetente, el diagnóstico se establece de forma clínica basándose en el conjunto de síntomas característicos. Los estudios de laboratorio están indicados en situaciones especiales:
- Hemograma completo — para evaluar la serie eritrocitaria en pacientes con factores de riesgo de anemia;
- PCR para la detección del ADN del parvovirus B19 — en formas graves y atípicas, así como en pacientes inmunocomprometidos;
- Estudio serológico (IgM, IgG) — obligatorio en mujeres embarazadas que hayan estado en contacto con un enfermo, para determinar la presencia de inmunidad y el antecedente de infección reciente;
- Ecografía fetal — ante una infección confirmada o probable en la gestante para descartar hidropesía fetal.
Tratamiento y manejo clínico
En niños inmunocompetentes, la infección es autolimitada y no se ha desarrollado un tratamiento antiviral específico. El tratamiento es sintomático:
- Antihistamínicos en caso de prurito;
- Antipiréticos ante fiebre significativa;
- Medidas de protección general y limitación de la exposición solar durante el periodo de exantema recidivante.
En casos graves —como crisis aplásica o anemia marcada en pacientes con inmunodeficiencia— puede ser necesaria la transfusión de concentrado de eritrocitos, así como la administración de inmunoglobulinas intravenosas. Las embarazadas con signos de infección fetal son vigiladas conjuntamente con el obstetra-ginecoobstetra, y si se desarrolla hidropesía fetal, se valora la realización de una transfusión sanguínea intrauterina.
Puntos clave
- El agente causal del eritema infeccioso es el parvovirus B19 (un virus ADN) que se replica en las células eritroides.
- La enfermedad también se denomina quinta enfermedad y síndrome de la bofetada debido al característico eritema en las mejillas.
- La transmisión es predominantemente por vía aérea (gotículas); el paciente es contagioso antes de la aparición del exantema.
- Tríada típica: pródromo similar a una IRA $\rightarrow$ mejillas rojas como una bofetada $\rightarrow$ exantema maculopapuloso reticulado y simétrico en las extremidades.
- Formas peligrosas: crisis aplásica en anemias hemolíticas, aplasia en inmunodeficientes y infección fetal antes de las 20 semanas de gestación.
- En adolescentes puede presentarse la forma de «guantes y calcetines», y en adultos, artropatías.
- El diagnóstico es clínico; la PCR y la serología se emplean en grupos de riesgo y en mujeres embarazadas.
- El tratamiento en niños sanos es sintomático; la inmunidad tras la infección es de por vida.