Drenaje de quistes y prevención de la diseminación
Al trabajar con quistes en órganos parenquimatosos (p. ej., el bazo), la trayectoria de acceso debe atravesar obligatoriamente una zona de tejido normal no afectado. Debido al riesgo elevado de hemorragia tardía tras la colocación del catéter de drenaje, los pacientes deben ser ingresados obligatoriamente durante la noche para observación.
En la selección de la técnica de acceso instrumental, se prefiere la técnica de trocar en tándem (tandem-trochar technique) frente al método clásico de Seldinger. Esto es fundamental por dos motivos:
- Permite evitar la dilatación adicional del trayecto de la herida, la cual es necesaria al utilizar una guía.
- Minimiza el riesgo de contaminación de la cavidad pleural o abdominal con el contenido del quiste.
Esta elección es especialmente crítica en el tratamiento de la equinococosis (hydatid disease), donde la fuga accidental de líquido hacia la cavidad abdominal provoca la diseminación (siembra) del parásito.
Para la ablación del revestimiento interno del quiste, se aplica el siguiente algoritmo:
- Administración de medio de contraste para confirmar la estanqueidad (ausencia de fugas).
- Sustitución del volumen de líquido aspirado por alcohol etílico al 95 %.
- Oclusión del catéter durante 20 minutos.
- Aspiración del alcohol (el ciclo puede repetirse si es necesario).
Colecciones subfrénicas
Las colecciones subfrénicas (subphrenic collections) requieren una planificación minuciosa de la trayectoria. El abordaje anterior inferior se considera el óptimo. Permite evitar la punción de la pleura y reduce la probabilidad de introducir infección en la cavidad torácica. A diferencia de las lesiones quísticas, aquí se emplea con mayor frecuencia el método de Seldinger.
La navegación se realiza tradicionalmente bajo control ecográfico. No obstante, si la colección contiene gas o presenta una configuración compleja, puede ser necesaria la guía por TC.
Complicaciones y su manejo:
- Si la punción de la pleura era inevitable desde el punto de vista técnico, se prescribe al paciente un control radiológico seriado de tórax.
- Si se detecta un derrame pleural en aumento, está indicada la colocación urgente de un drenaje en la cavidad pleural para prevenir el desarrollo de empiema (empyema).
El contenido de las colecciones subfrénicas derechas e izquierdas se envía obligatoriamente a análisis bioquímico. La determinación de los niveles de bilirrubina y amilasa permite identificar el origen del líquido (vías biliares o páncreas) y planificar un drenaje especializado posterior.
Cavidad abdominal y accesos complejos
La paracentesis abdominal (la_paracentesis) es uno de los procedimientos rutinarios más frecuentes guiados por imagen. Para la evacuación del líquido son suficientes una preparación estándar y anestesia local, empleándose habitualmente como instrumental catéteres de pequeño calibre (7–8 French). Entre las causas más frecuentes de ascitis a tensión se encuentran la hipertensión portal, la cirrosis hepática y diversas neoplasias malignas.
Al drenar colecciones complejas y tabicadas (p. ej., necrosis pancreática tabicada que deforma la transcavidad de los omentos), la guía por imagen permite seleccionar una trayectoria segura. En tales casos, se utiliza frecuentemente un abordaje angulado (angled approach) guiado por ecografía, lo que permite colocar un drenaje de mayor calibre (p. ej., 10 Fr) evitando el estómago y la punción transgástrica indeseada. Un drenaje colocado correctamente conduce a la resolución completa de la colección en las tomografías de control.
Preguntas de clases y exámenes
El método Seldinger requiere la dilatación del trayecto de la herida, lo que incrementa notablemente el riesgo de fuga del contenido quístico hacia la cavidad abdominal y la diseminación del parásito.
En su lugar, se emplea la técnica de trocar en tándem.
Primero, mediante el uso de contraste, se comprueba la ausencia de fugas. A continuación, se introduce alcohol etílico al 95 % en la cavidad, se pinza el drenaje durante 20 minutos y después se aspira el líquido.
Este procedimiento puede repetirse para lograr un mejor efecto esclerosante.
Estos marcadores indican el origen del líquido.
Una amilasa elevada indica un origen pancreático de la colección (colecciones izquierdas), mientras que la bilirrubina apunta a una fuga biliar (derechas), lo cual modifica la táctica terapéutica posterior.
Se recomienda el abordaje anterior inferior.
Permite minimizar el riesgo de lesión pleural y el desarrollo de empiema.
Qué más repasar sobre el tema
- Caracterización comparativa del método Seldinger y la técnica de trocar en tándem
- Anatomía ecográfica y tomográfica de la transcavidad de los omentos y los espacios subfrénicos
- Hallazgos radiológicos y estadios de formación de la necrosis pancreática tabicada
- Prevención y tratamiento del empiema pleural en lesiones iatrogénicas
- Características del drenaje de los quistes hidatídicos hepáticos y esplénicos
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