Frecuencia normal de enfermedades en los niños
La frecuencia de las ARVI en un niño depende directamente de su entorno y edad. En promedio, un niño sano experimenta de 6 a 8 episodios de infecciones respiratorias agudas al año. Los niños que ingresan por primera vez a una colectividad organizada (guardería, colegio) pueden enfermarse hasta 12 veces al año o más, lo cual no se considera una patología.
A menudo, los padres sobreestiman esta cifra por varias razones:
- toman en cuenta episodios leves — rinitis breve, carraspera en la garganta;
- confunden la rinitis infecciosa y la alérgica;
- no consideran que una infección respiratoria aguda puede durar hasta 3 semanas con tos residual y secreción nasal;
- consideran cada síntoma residual como una nueva enfermedad.
Si el niño no asiste a una colectividad, pero enferma con frecuencia, la fuente de las infecciones suele ser los hermanos que traen los virus de la guardería o la escuela.
Por qué el niño enferma con frecuencia
La causa principal de las infecciones respiratorias agudas recurrentes es el encuentro del sistema inmunitario inmaduro con una gran cantidad de antígenos nuevos. Solo de virus respiratorios se conocen más de 200 tipos, y para que se forme la memoria inmunológica del niño se necesita tiempo, a veces dos o tres años de contacto activo con la colectividad.
Los resfriados frecuentes en un niño que asiste a la guardería no son signo de un «sistema inmunitario débil», sino una etapa natural de su maduración. El sistema inmunitario es un mecanismo complejo, y sus fallas verdaderas (inmunodeficiencias) se manifiestan de manera fundamentalmente distinta.
Inmunodeficiencias e «inmunomoduladores»
Las inmunodeficiencias verdaderas son enfermedades graves que requieren tratamiento con medicamentos potentes bajo estricta supervisión médica. Estos fármacos suelen causar efectos secundarios graves y se venden únicamente con receta médica.
Pauta práctica: si un remedio «para mejorar la inmunidad» se recomienda sin receta y se vende libremente, con alta probabilidad carece de eficacia probada y no afecta el funcionamiento del sistema inmunitario.
Dos grupos de trastornos inmunitarios
Los problemas del sistema inmunitario se dividen convencionalmente en dos grandes grupos:
- Actividad insuficiente del sistema inmunitario: inmunodeficiencias que se manifiestan con infecciones frecuentes y graves.
- Actividad excesiva del sistema inmunitario: enfermedades autoinmunitarias e inmunoinflamatorias.
Estos grupos pueden estar interconectados: el déficit de un eslabón inmunitario suele ir acompañado de la hiperactividad de otro.
Signos de alarma de inmunodeficiencia
Los siguientes criterios sirven como motivo para un estudio clínico exhaustivo:
- Antecedentes familiares: casos de inmunodeficiencia en familiares o la muerte de un niño en la familia por una infección grave son indicación de consulta genética.
- Desarrollo físico insuficiente: retraso en el peso y la talla (failure to thrive).
- Infecciones bacterianas frecuentes: ≥4 otitis purulentas al año; ≥2 sinusitis bacterianas al año; ≥2 neumonías al año; necesidad de tratamiento antibacteriano durante más de 2 meses sin efecto; necesidad de antibióticos intravenosos; ≥2 infecciones generalizadas (por ejemplo, sepsis); abscesos recurrentes en la piel, tejidos blandos y órganos internos, incluido el absceso pulmonar.
- Infecciones por patógenos atípicos u oportunistas.
- Complicaciones tras la administración de vacunas vivas, en particular infección generalizada por BCG tras la vacunación en el hospital al nacer.
- Candidiasis persistente y recurrente de la piel y las mucosas, especialmente en niños mayores de 1 año.
- Aumento persistente de los órganos inmunitarios (ganglios linfáticos, hígado, bazo), teniendo en cuenta el posible aumento transitorio en la mononucleosis infecciosa y otras infecciones.
- Diarreas prolongadas, infecciones intestinales frecuentes, enfermedad inflamatoria intestinal que no responde al tratamiento.
- Manifestaciones cutáneas graves: dermatitis atópica resistente, urticaria recurrente sin respuesta a antihistamínicos y glucocorticosteroides, edemas inexplicables.
- Enfermedades autoinmunitarias y sus combinaciones, incluidas las endocrinopatías; un ejemplo típico es el lupus eritematoso sistémico.
La presencia de dos o más de los signos enumerados es motivo para realizar un estudio con el fin de descartar una inmunodeficiencia primaria.
Puntos clave
- Lo normal para un niño son 6–8 infecciones respiratorias agudas al año; para los que acuden por primera vez a una colectividad, hasta 12 o más.
- Una infección respiratoria aguda puede durar hasta 3 semanas; los síntomas residuales no se consideran un nuevo episodio.
- Los resfriados frecuentes en un niño en la guardería no son una inmunodeficiencia, sino la adaptación del sistema inmunitario a más de 200 tipos de virus.
- Los «inmunomoduladores» de venta libre no afectan el funcionamiento del sistema inmunitario.
- Las inmunodeficiencias verdaderas se manifiestan con infecciones bacterianas, fúngicas y oportunistas graves, y no con infecciones respiratorias agudas frecuentes.
- Signos de alarma clave: ≥2 neumonías o ≥4 otitis al año, abscesos, BCGítis, candidiasis recurrente, retraso en el desarrollo.
- Los antecedentes familiares de muerte de un niño por infección requieren consulta genética.
- La presencia de ≥2 signos de alarma es indicación de un estudio inmunológico.