Radiografía normal en proyección lateral
Al analizar la radiografía lateral de la articulación del codo, los clínicos se basan en dos líneas fundamentales que ayudan a evaluar la correcta relación anatómica de las estructuras.
- Línea humeral anterior (Anterior humeral line, AHL). Si se traza esta línea a lo largo de la superficie anterior de la diáfisis del húmero, en condiciones normales exactamente un tercio del capítulo (capitellum) debe sobresalir por delante de la misma. Sin embargo, los clínicos deben tener en cuenta las características relacionadas con la edad: en los niños pequeños, el capítulo está osificado solo parcialmente, por lo que este criterio diagnóstico pierde su absoluta fiabilidad.
- Línea radiocapitelilar (Radiocapitellar line, RCL). Se traza estrictamente a lo largo del eje longitudinal de la diáfisis del radio proximal. En una radiografía lateral correctamente ejecutada, este eje imaginario debe pasar directamente por el centro del capítulo del húmero. Cualquier desviación de esta línea indica una alteración de la congruencia articular.
Lesiones traumáticas del codo y sus complicaciones
Las lesiones traumáticas suelen ser el resultado de un impacto físico directo sobre el codo flexionado, lo que conduce de manera lógica a la formación de fracturas extremadamente inestables.
Se presta especial atención diagnóstica a las fracturas del cóndilo lateral. El mecanismo clásico de este traumatismo es una potente fuerza en varo sobre la extremidad superior completamente extendida. La naturaleza insidiosa de estas lesiones radica en que la línea de fractura puede extenderse a través del tejido cartilaginoso aún no osificado del capítulo directamente hacia la cavidad articular. Este tipo de lesión se clasifica como epifisiólisis según Salter-Harris IV. Para determinar con precisión la magnitud del daño en la superficie articular o la afectación del cartílago no osificado, la radiografía convencional puede ser insuficiente, requiriéndose en estos casos la realización de una tomografía.
Entre las complicaciones graves de estos traumatismos se encuentran:
- Compresión de los troncos nerviosos adyacentes;
- Alteraciones de los procesos de consolidación (consolidación defectuosa), que en el futuro pueden provocar deformidades en valgo (cubitus valgus) o en varo (cubitus varus) de la extremidad;
- Formación de defectos osteocondrales en las superficies articulares;
- Compromiso vascular. El marcador clínico más importante aquí es la desaparición de la pulsación en la arteria radial. Si el pulso está ausente, constituye una indicación directa para la visualización instrumental del árbol vascular antes de iniciar cualquier revisión quirúrgica.
Antebrazo, articulación radiocarpiana y mano
Las lesiones de los huesos del antebrazo pueden ser de naturaleza combinada (cuando se fracturan tanto el radio como el cúbito) o aisladas. Precisamente el radio destaca como el sitio más frecuente de fracturas aisladas. A menudo, los traumatismos diafisarios se acompañan de luxaciones en las articulaciones vecinas, configurando las lesiones de Monteggia y Galeazzi, aunque en la práctica pediátrica son bastante infrecuentes.
Durante el período de brote de crecimiento en la adolescencia, surge una debilidad biomecánica relativa de la metadiáfisis. El pico de incidencia se observa en niñas de 10 a 12 años y niños de 12 a 14 años. Ante una caída clásica sobre la mano extendida, se forman fracturas incompletas específicas en rodete (Buckle fractures) en el tercio distal del antebrazo.
En la región de la articulación radiocarpiana, el hueso escafoides lidera indiscutiblemente en frecuencia de lesiones. En las radiografías convencionales, estas fracturas pasan muy a menudo desapercibidas radiológicamente. Para la rápida verificación del diagnóstico y acelerar la elección de la táctica terapéutica, la RM es reconocida como el método más informativo. Una característica única de la edad infantil es que la línea de fractura del escafoides se localiza predominantemente en su tercio distal (a diferencia de los pacientes adultos, en quienes se afecta el «cuerpo» o cintura del hueso). Esta diferencia anatómica reduce significativamente el riesgo de necrosis avascular en los niños.
Entre los huesos metacarpianos, el quinto hueso (meñique) es el que se lesiona con mayor frecuencia. El traumatismo es típico en niños en edad escolar avanzada y ocurre en el contexto de la práctica de deportes de contacto o al golpear con el puño. El patrón radiológico predominante aquí es la epifisiólisis según Salter-Harris II.
Patrones radiológicos específicos
Tras un análisis minucioso de las imágenes, el médico especialista debe ser capaz de reconocer los siguientes patrones típicos:
- Luxación de la cabeza del radio: se diagnostica fácilmente cuando la línea radiocapitelilar, trazada a entlang del eje de la porción proximal del radio, se desvía y deja de intersecar el capítulo del húmero (capitellum).
- Fractura del cuello del radio: un signo radiológico indirecto pero de importancia crítica puede ser el signo de la «almohadilla grasa posterior elevada». Su presencia en la proyección lateral indica claramente la acumulación de líquido en la cavidad articular (presencia de derrame articular), lo que obliga al médico a buscar de forma dirigida una lesión ósea.
Regla de las dos articulaciones: ante una fractura de los huesos del antebrazo, es de vital importancia visualizar las articulaciones proximal y distal a la zona lesionada para no pasar por alto una luxación.
Preguntas de clases y exámenes
¿Por qué los niños presentan con menor frecuencia necrosis avascular del escafoides?
En la edad pediátrica, la línea de fractura del escafoides atraviesa con mayor frecuencia su tercio distal en lugar de la cintura, lo que permite preservar un aporte sanguíneo adecuado a los fragmentos.
¿Cómo reconocer la luxación de la cabeza del radio en una radiografía?
En la proyección lateral, la línea radiocapitelilar se desvía y deja de pasar estrictamente a través de la cabeza del cóndilo humeral (capitellum).
¿Qué indica el signo de la «almohadilla grasa posterior elevada»?
Este signo radiológico es un marcador de la presencia de derrame articular y acompaña con frecuencia a las fracturas del cuello del radio.
Qué más repasar sobre el tema
- Plazos de osificación según la edad del capítulo humeral
- Clasificación de las epifisiólisis según Salter-Harris
- Biomecánica de las lesiones combinadas de Monteggia y Galeazzi
- Indicaciones para la realización de RM en fracturas ocultas de muñeca
- Algoritmo de actuación ante el compromiso vascular tras un traumatismo de codo
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