Teoría del «estómago vacío» (periférica)
Este concepto, propuesto por Carlson, explica la sensación de hambre a través de señales procedentes de los mecanorreceptores gástricos. Se suponía que, al evacuarse los alimentos, se inician contracciones motoras periódicas («motilidad de hambre»), que son las que generan la necesidad de comer.
Sin embargo, esta teoría se consideró insostenible por varias razones:
- Los autoexperimentos de S.V. Aníchkov demostraron que la sensación de hambre no coincide estrictamente con los accesos de motilidad y puede surgir incluso cuando el estómago se encuentra en estado de reposo.
- La práctica quirúrgica confirma que las personas a las que se les ha extirpado por completo el estómago siguen sintiendo hambre cuando se les priva de alimentos.
- Los experimentos en perros con desaferenciación (sección de los nervios vagos y de la médula espinal) demostraron que, incluso con una pérdida completa de la sensibilidad en los órganos gastrointestinales, los animales conservaban el impulso de comer.
Teoría de la «sangre hambrienta» (humoral)
Desarrollada por I.P. Pávlov después de que la teoría del estómago vacío fuera criticada. Su esencia se reduce a que el hambre surge debido a una modificación en la composición química de la sangre, concretamente a la disminución del nivel de nutrientes.
Pruebas experimentales:
- La administración de glucosa a animales hambrientos detenía la ingesta de alimentos si la dosis cubría la demanda de carbohidratos.
- Por el contrario, la administración de insulina, que reduce el nivel de azúcar, provocaba la ingesta de alimentos incluso en animales saciados.
Más tarde se estableció que lo decisivo no es el nivel absoluto de glucosa en sí, sino su diferencia arteriovenosa. Cuando esta diferencia tiende a cero, se forma la sensación de hambre, lo cual, dicho sea de paso, coincide con el inicio de la motilidad «hambrienta» del estómago.
Crítica de la teoría humoral y experimentos en gemelos
A pesar de la lógica de la teoría humoral, esta también demostró ser incompleta. Al principio se creía que en la sangre existían ciertos factores específicos de hambre y saciedad.
La refutación llegó gracias a las observaciones realizadas en gemelos unidos (siameses), que compartían la circulación sanguínea pero tenían sistemas nerviosos separados. Cuando se alimentaba a una de las niñas, su sangre (y la de su hermana) se enriquecía en nutrientes. Sin embargo, la segunda niña no experimentaba sensación de saciedad: seguía teniendo deseos de comer. Esto demostró que la mera presencia de nutrientes en la sangre no es suficiente para generar saciedad; se requiere obligatoriamente un componente nervioso.
El papel de la aferenciación y experimentos con anastomosis
Para demostrar la importancia de la impulsación desde el tracto gastrointestinal hacia el sistema nervioso, P.K. Anojin realizó experimentos con anastomosis nerviosas heterogéneas.
- Anastomosis con un nervio somático. El nervio vago (n. vagus) se suturaba con el nervio mediano. En los animales hambrientos, la actividad eléctrica de los músculos de la extremidad anterior aumentaba en el momento de la contracción del estómago vacío, disminuía en reposo y se volvía mínima después de comer.
- Anastomosis con un nervio vegetativo. Al suturar el nervio vago con la cuerda del tímpano, la salivación de la glándula submandibular comenzaba a reflejar la actividad del núcleo del vago: aumentaba durante la contracción del estómago vacío y se reducía drásticamente después de comer.
El registro electrofisiológico directo también demostró que el estómago vacío genera una impulsación de gran amplitud en las fibras aferentes del nervio vago, la cual es inhibida al ingerir alimentos. Esto confirmó que, debido a la contracción tónica de sus paredes, el estómago vacío envía constantemente señales a los núcleos de los nervios vagos, desempeñando un papel en la génesis del hambre.
En resumen: respuestas a preguntas sobre el tema
¿Dónde se localizan las principales estructuras del centro alimentario que regulan el hambre y la saciedad?
Las principales estructuras del centro alimentario que regulan el hambre y la saciedad se localizan en el hipotálamo y en el bulbo raquídeo.
- Centro del hambre: se localiza en el hipotálamo lateral; percibe las señales de necesidad alimentaria y genera la motivación para la ingesta de alimentos.
- Centro de la saciedad: se encuentra en los núcleos ventromediales del hipotálamo y mantiene conexiones recíprocas con el centro del hambre.
- Núcleos del nervio vago (n. vagus): se localizan en el bulbo raquídeo; su actividad funcional aumenta cuando reciben impulsos aferentes procedentes de las contracciones del estómago vacío.
¿Qué hormonas y péptidos gastrointestinales regulan la sensación de hambre y saciedad?
La sensación de hambre y saciedad está regulada por una serie de hormonas y péptidos gastrointestinales que cumplen funciones de señalización.
- Grelina: se sintetiza en el estómago y en el intestino, estimulando directamente el apetito.
- Pentagastrina y motilina: señalan la necesidad de nutrientes.
- Colecistocinina: participa en los mecanismos de la saciedad e inicia dicha sensación.
- Somatostatina: también interviene en los mecanismos de la saciedad.
- Neurotensina: desencadena la sensación de saciedad.
- Bombesina: señala la necesidad de nutrientes y también es capaz de desencadenar la sensación de saciedad.
Preguntas de clases y exámenes
¿En qué consiste el mecanismo glucostático?
La sensación de hambre surge cuando la diferencia en el contenido de glucosa entre la sangre arterial y la venosa (diferencia arteriovenosa) tiende a cero.
¿Por qué se considera insostenible la teoría del «estómago vacío»?
Porque la sensación de hambre persiste en los pacientes tras la extirpación total del estómago y en los animales después de una desaferenciación completa del tracto gastrointestinal.
¿Qué demostraron las observaciones en gemelos unidos?
Demostraron que para generar la sensación de saciedad no basta solo con la presencia de nutrientes en la sangre; es indispensable el funcionamiento del sistema nervioso (señales aferentes del tracto gastrointestinal).
Qué más repasar sobre el tema
- Mecanismos de formación del apetito y la saciedad
- Mecanismos centrales de la regulación de la conducta alimentaria
- El papel del hipotálamo en la génesis de la sensación de hambre
- Receptores específicos del tracto gastrointestinal
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