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Cirugía General · CAPÍTULO 15. ENFERMEDADES QUIRÚRGICAS PARASITARIAS

Equinococosis

Echinococcosis

La equinococosis es una enfermedad parasitaria crónica causada por la fase larvaria de la tenia Echinococcus granulosus. Se caracteriza por la formación de quistes específicos que crecen lentamente durante años, lo que provoca la compresión de los tejidos circundantes y complicaciones graves.

Agente causalEl helminto cestodo Echinococcus granulosus
Principal órgano blancoHígado: retiene el 60–70% de los parásitos
Segundo órgano blancoPulmones: retienen el 10–15% de los embriones
Velocidad de crecimientoEl diámetro del quiste aumenta en promedio 1 mm por mes
4 min de lecturaPara estudiantes de medicinaActualizado el 25.09.2026
Material preparado por edición de WhiteCoat Pro según las guías metodológicas de la plataformaRevisado por el médico editor: Áulov A. A., médico internista · 24/09/2026

Etiología y vía del parásito en el organismo

El ciclo vital del agente causal incluye a dos hospedadores. Los hospedadores intermediarios son los animales de granja (ovejas, vacas, cerdos), en los cuales habita la forma vesicular. Los hospedadores definitivos son los carnívoros, por ejemplo, perros y lobos, en cuyo intestino vive el ejemplar adulto. La infección en el ser humano se produce por contacto estrecho con perros infectados.

Al ingresar al organismo humano, los huevos del helminto siguen una compleja ruta de migración:

  1. En el intestino, el huevo pierde su cubierta protectora.
  2. El embrión atraviesa la pared intestinal y penetra en el torrente sanguíneo.
  3. A través del sistema de la vena porta, llega al hígado. Esta es la primera barrera, donde se asienta la gran mayoría de las larvas (hasta el 70%).
  4. Si se supera el filtro hepático, la larva llega a los pulmones a través de la circulación menor, donde se forma hasta el 15% de los quistes.
  5. Tras superar los pulmones, el parásito entra en la circulación mayor y puede asentarse en cualquier órgano (riñones, cerebro, músculos, huesos).

Morfología del quiste hidatídico

Una vez fijado en el tejido, el embrión se deshace de los ganchos y se transforma en una vesícula (forma hidatídica). El quiste crece de forma extremadamente lenta, a veces durante décadas, hasta alcanzar dimensiones gigantescas (15–20 cm).

La estructura del quiste comprende varias capas:

  • Capa germinativa (interna): tejido en activo funcionamiento. Es aquí donde se forman los escólices (cabezas de los parásitos) y las vesículas hijas. En el interior de las vesículas hijas pueden formarse vesículas nietas. El número de escólices puede llegar a los miles.
  • Membrana quitinosa: una capa densa y acelular que contiene el líquido claro del quiste.
  • Cápsula fibrosa (externa): es la reacción del organismo hospedador. Los tejidos alrededor del parásito sufren una inflamación productiva aséptica, lo que forma una barrera densa que con el tiempo puede calcificarse.

Al aumentar lentamente de tamaño, el quiste comprime los órganos vecinos y provoca su atrofia.

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Fases evolutivas y cuadro clínico

La enfermedad no presenta síntomas estrictamente específicos y durante mucho tiempo transcurre de forma asintomática.

Fase I: Asintomática. Abarca desde el momento de la penetración del parásito hasta la aparición de las primeras quejas. La duración depende de la localización: en el hígado y los pulmones se mide en años, mientras que en el cerebro o el ojo los síntomas aparecen mucho más rápido.

Fase II: De manifestaciones clínicas. Está relacionada con el crecimiento del quiste y la presión mecánica sobre los tejidos.

  • Síndrome doloroso: surge debido a la distensión de las cápsulas de los órganos (por ejemplo, la cápsula de Glisson del hígado) o de la pleura.
  • Manifestaciones generales: debilidad, náuseas, reacciones alérgicas (prurito cutáneo, urticaria).
  • Objetivamente: se puede detectar el agrandamiento de un órgano (hepatomegalia o esplenomegalia) o palpar una prominencia indolora.

Fase III: Complicada. La complicación más frecuente es la supuración del quiste. El paciente presenta un aumento brusco de la temperatura (fiebre héctica de hasta 41 °C), escalofríos, sudoración profusa y signos de intoxicación grave. La segunda complicación temible es la ruptura del quiste hacia los órganos huecos, los bronquios (expulsión de esputo con membranas parasitarias), la cavidad abdominal o la pleural. Esto provoca un síndrome doloroso agudísimo (incluso hasta el choque), peritonitis y una masiva diseminación de escólices en las cavidades.

Diagnóstico y principios de tratamiento

El diagnóstico se basa en la anamnesis epidemiológica (residencia en zonas endémicas, contacto con perros) y en métodos instrumentales:

  • La ecografía detecta formaciones líquidas. Se considera específico el «signo de la tormenta de nieve», que es el movimiento visible de pequeñas vesículas en el interior del quiste.
  • La radiografía y la TC ayudan a visualizar la multilocularidad del quiste, el nivel de líquido o la calcificación de la cápsula fibrosa.
  • Datos de laboratorio: es característica la eosinofilia en sangre (aumenta tras la palpación) y la reacción intradérmica de Casoni positiva (enrojecimiento e inflamación ante la administración del diagnosticador).

El tratamiento es exclusivamente quirúrgico. El objetivo principal de la cirugía es extirpar el parásito sin permitir la diseminación tisular. La opción óptima es la equinococetomía (enucleación del quiste junto con la cápsula fibrosa) o la resección de la zona afectada del órgano. Si la extirpación completa no es posible, se realiza la equinococotomía: el quiste se abre con un aislamiento minucioso del campo operatorio, se extrae el contenido y se extirpa la membrana quitinosa. La cavidade se trata obligatoriamente con soluciones antiparasitarias (formol, solución hipertónica de NaCl), tras lo cual se drena o se sutura (capitonaje).

En resumen: respuestas a preguntas sobre el tema

¿Qué métodos de laboratorio se utilizan para el diagnóstico específico de la equinococosis?

Para el diagnóstico de laboratorio específico de la equinococosis se emplean estudios serológicos y pruebas cutáneas alérgicas.

  • Reacciones serológicas: detección de anticuerpos contra el equinoco mediante enzimoinmunoanálisis de adsorción (ELISA) y la reacción de hemaglutinación indirecta (RHAI).
  • Reacción de Casoni (prueba de Casoni): prueba alérgica cutánea en la que se realiza la administración intradérmica de 0,2 ml de diagnosticador equinocócico. Actualmente, este método se utiliza de forma limitada debido al riesgo de reacción anafiláctica y, en el 10–20% de los casos, arroja un resultado falso negativo.

Un signo de laboratorio adicional de sensibilización es la eosinofilia en el hemograma completo, la cual puede incrementarse tras la palpación del quiste.

¿Qué soluciones escolocidas se utilizan para el tratamiento antiparasitario intraoperatorio del quiste?

Para el tratamiento antiparasitario intraoperatorio de la cavidad del quiste hidatídico se emplean:

  • soluciones de formol;
  • solución hipertónica de cloruro de sodio con peróxido de hidrógeno.

Las soluciones se utilizan después de extraer el contenido del quiste y las vesículas hijas, y tras la escisión de la membrana quitinosa y la escisión parcial de la membrana fibrosa. El aislamiento minucioso del campo operatorio y el tratamiento antiparasitario son necesarios para prevenir la diseminación de los tejidos por los escólices.

¿Qué métodos quirúrgicos existen para la eliminación de la cavidad residual tras la extirpación del equinoco?

Para la eliminación de la cavidad residual tras la equinococotomía se emplean:

  • Drenaje de la cavidad;
  • Capitonaje: reducción de la cavidad mediante la sutura de la cápsula fibrosa.
Cómo memorizar

Para recordar las tres capas del quiste hidatídico se puede utilizar la regla «del hospedador al parásito»: Fibrosa (formada por el organismo), Quitinosa (armazón del quiste), Germinativa (interna, productora de escólices).

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Qué más repasar sobre el tema

  • Técnica de la equinococotomía: etapas del capitonaje y del tratamiento antiparasitario
  • Diagnóstico diferencial entre el quiste hidatídico y el absceso hepático
  • Particularidades del cuadro clínico en la afectación del tejido óseo (fracturas patológicas)
  • Interpretación de la gammagrafía radioisotópica: «focos fríos»
  • Reacción de Casoni: indicaciones, técnica de realización y causas de resultados falsos negativos

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