Esta capítulo está dedicado a las herramientas clave que transforman la exploración neurológica clínica de un arte en una ciencia exacta. La sección abarca tanto la base clásica —la evaluación de los reflejos fisiológicos y patológicos— como el diagnóstico de alta tecnología. Analizaremos los métodos electrofisiológicos (EEG, EMG, potenciales evocados), los principios de la neuroimagen (TC y RM), así como pruebas de laboratorio específicas, incluido el análisis del líquido cefalorraquídeo.
En las clases prácticas y en los exámenes, lo que más se suele preguntar son los algoritmos de selección de estudios. Se le exigirá que comprenda claramente en qué se diferencia la TC de la RM en el periodo hiperagudo del ictus, cómo es el patrón de la epilepsia en el EEG y qué cambios en el líquido cefalorraquídeo son característicos de la meningitis bacteriana. A los profesores también les encanta comprobar el conocimiento de los arcos reflejos al detectar signos patológicos.
No intente memorizar de memoria todas las variantes posibles de la normalidad y la patología. Su tarea es comprender el principio físico de cada método para poder prescribir sin error en el futuro el estudio adecuado para cada caso clínico concreto.